sábado, 31 de enero de 2015

Comentarios a las lecturas del IV Domingo del T O. 1 de febrero de 2015

 El 2 de febrero se celebra la Jornada Mundial de la Vida Consagrada, coincidiendo con la fiesta de la Presentación del Niño Jesús en el Templo, a los cuarenta días de su nacimiento. Jornada para orar por la fidelidad de los que se han consagrado de manera especial al Señor, y también para pedirle que no falten en la Iglesia personas que sean signo profético de los valores que no acaban, especialmente del Amor de Dios. Esta fecha es significativa para nodotros, ya que en el año 2005 el Arzobispo de Valencia D. Agustin Garcia-Gasco, erigio canonicamente nuestra Asociación publica de fieles "Ad virginitatem sacram promovendam".Web de la Asociación publica de fieles: "Ad virginitatem sacram promovendam"
Entremos en las enseñanzas de las lecturas de este domingo.
En el fragmento del  libro del Deuteronomio que se nos proclama hoy  (Deuteronomio, 18, 15-20), Moisés anuncia al pueblo que el Señor suscitará un profeta, haciendo caso a la petición del pueblo en la asamblea del Horeb. "Suscitaré un profeta de entre tus hermanos, como tú". El Señor le dice a Moisés que va a suscitar un nuevo profeta que dirá en cada momento lo que él, el Señor, le mande. En él escucharán la voz de Dios. El profeta transmitirá la Palabra de Dios, es un intermediario entre Dios y los hombres. El profeta no hablará por sí mismo, el propio Yahvé pondrá las palabras en sus labios. Hay en el texto una doble advertencia: en primer lugar contra aquellos que no quieren escuchar a los auténticos profetas, en segundo lugar contra los falsos profetas que se anuncian a sí mismos, o que "dicen palabras que yo no les he mandado". Clara alusión ésta a aquellos que se autoproclaman profetas y engañan al pueblo, señalando que la salvación está en la alianza con Egipto o Babilonia, El profeta verdadero anuncia y denuncia, con el riesgo de no ser escuchado e incluso estará expuesto a la persecución, cuando avisa que la auténtica salvación viene de la conversión del corazón. Hoy día, vivimos inundados de palabras.
 El peligro, ahora como en tiempo de Moisés, es extraviarnos y hablar en nombre de dioses extranjeros, es decir, en nombre de nuestros egoísmos particulares, de nuestros intereses meramente políticos o económicos, de nuestras ambiciones personales, en lugar de hablar siempre en nombre de Jesús y de su evangelio, en nombre de Dios.
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Hermosa la antífona del Salmo de hoy (Salmo 94),  "OJALÁ ESCUCHÉIS HOY LA VOZ DEL SEÑOR; NO ENDUREZCÁIS VUESTRO CORAZÓN".
Invitaciones y deseos, se mezclan en el salmo.
"Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos en su presencia dándole gracias,
aclamándole con cantos.
Entrad, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía. -
Ojalá escuchéis hoy su voz:
"No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto:
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y me tentaron, aunque habían visto mis obras".

En la segunda lectura ( Primera carta de San Pablo s los corintios7, 32-35 ), San Pablo no drñsls normas generales, ni preceptos de obligado cumplimiento. En la mente del Apóstol, y en la de la mayoría de los de su tiempo, había anidado la convicción de que el fin del mundo estaba muy próximo. " Os digo todo esto para vuestro bien, no para poneros una trampa, sino para induciros a una cosa noble y al trato con el Señor sin preocupaciones". San Pablo habla del celibato opcional y se lo recomienda encarecidamente a los cristianos de la comunidad de Corinto. Dejando a un lado las razones coyunturales y expectativas inmediatas en la Parusía que, en aquel momento, tenía san Pablo para hablar así, parece claro que el celibato opcional que recomienda san Pablo tiene sus ventajas para todo aquel que se sienta llamado al sacerdocio, o a cualquier otra vocación que le permita dedicarse plenamente, en cuerpo y alma, al servicio de Dios.
Los cristianos de hoy sabemos que Dios llama igualmente a la santidad a todas las personas, sean célibes o sean casadas, pero no hay duda que el celibato, como dice aquí san Pablo, tiene sus ventajas, en cuanto a tiempos y ocupaciones, para ser más libres para poder servir, a tiempo completo al Reino de Dios.

En el evangelio (Marcos, 1, 21-28  ) se nos presenta una nueva escena de la vida de Jesús. Tras el arresto de Juan y la elección y envío de los primeros apóstoles, Jesús llega a Cafarnaúm,  al otro lado del lago, lugar donde a lo largo de su vida pública curaría al paralítico, al siervo del centurión y a la suegra de Pedro. Cafarnaúm fue "su pueblo" durante el ministerio en Galilea; hoy todavía se conservan allí restos de la casa de Pedro donde sin duda estuvo Jesús muchas veces. Decide acudir el sábado a la sinagoga "a enseñar Noticia.
"Se quedaron asombrados de su doctrina, porque no enseñaba como los escribas, sino con autoridad… ". Se muestra que Jesús era un maestro atípico.
El domingo pasado veíamos como, al contrario de lo que hacían los maestros de la ley, es Él quien escoge a sus discípulos entre la gente sencilla. Habla con autoridad, porque confirma con sus hechos lo que pronuncian sus labios. Coherencia de vida es lo que debemos ofrecer los cristianos si queremos ser auténticos testigos de la Buena Este enseñar con autoridad es nuevo. Hasta a los espíritus inmundos les manda y le obedecen. Que no basta decir “Señor, Señor”, para entrar en el reino de los cielos, decía el Cristo. Pues, por lo que leemos en este texto evangélico, según san Marcos, las personas que oían hablar a Jesús se quedaban admiradas, porque lo que Jesús decía se cumplía. Los escribas del tiempo de Jesús hablaban muy bien, pero las gentes no les creían, porque las palabras de los escribas no se hacían realidad, eran palabras vacías, que no llevaban, como el pájaro, su grano. Predicaban, pero no daban trigo; su predicación eran sólo palabras y palabras.
Algo de esto le pasa hoy a nuestra Iglesia, en muchos lugares del mundo. Nos escuchan, a veces con agrado, pero no nos siguen, porque hablamos como los escribas, sin autoridad. Hablamos contra los demonios actuales, contra el consumismo, contra la corrupción, contra el ídolo del dinero, contra el egoísmo desenfrenado, contra la terrible desigualdad entre ricos y pobres; pero, más de una vez, los que así hablamos somos consumidores obsesivos, egoístas inmisericordes, amantes de lo superfluo, corruptos en nuestros pequeños negocios y contratos, adoradores del dinero. Demasiadas veces hablamos bien, como los escribas, pero no hablamos con autoridad, como Jesús.
Jesús tiene que hacer frente a un espíritu inmundo, que grita "¿qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno?" Son las fuerzas del mal, las fuerzas oscuras que hay dentro de nosotros las que se oponen al mensaje liberador de Jesús. "¿Has venido a acabar con nosotros?". Palabras duras que podían ser pronunciadas por aquellos fariseos y escribas que viven aferrados a los privilegios de la ley y el poder.
San Marcos nos presenta la victoria de Jesús. Pero hace falta que nosotros estemos dispuestos a colaborar con Él en esta lucha. Es un combate que se desarrolla primero en nuestro propio interior cuando las fuerzas oscuras nos acosan, nos envuelven, nos ciegan y hasta nos derriban. Pero hemos de levantarnos, Dios está a nuestro favor, lucha con nosotros. El mal será vencido ( esta ya vencido por la muerte y Resurrección de Cristo), en nuestro interior. El Señor ha dejado en su Iglesia medios para vencer el mal. Siempre es una bendición celebrar el sacramento de la Reconciliación.

Sintetizando  el mensaje de las lecturas tenemos en primer lugar la relación entre el profeta anunciado por Moisés y Jesús. Aunque no parece que en la primera lectura  se esté refiriendo directamente al Mesías, los cristianos, se lo hemos aplicado frecuentemente a Jesús. Porque Jesús de Nazaret, el Mesías prometido, vino al mundo a decirnos la Palabra definitiva del Padre, vino al mundo no a hacer su voluntad, sino la voluntad del que le envió. Las palabras de Jesús son para nosotros la verdad y Jesús mismo es nuestro camino, nuestra verdad y nuestra vida. Nuestra misión, como discípulos de Jesús, es escuchar las palabras de nuestro Maestro y hacer de ellas nuestro verdadero y único programa de vida. Podremos, y deberemos, tener que hacer muchas cosas en nuestra vida, pero todo lo que hagamos debemos hacerlo en nombre de Jesús y para cumplir la voluntad de nuestro Padre Dios. y además hacerlo con una coherencia clara de palabra y obras, para que nuestra palabra tenga autoridad.
Tenemos en segundo lugar que el Evangelio y la segunda lectura nos plantean dos temas difíciles para los no creyentes o, incluso, para los que creemos. En la sinagoga de Cafarnaúm los demonios reconocen a Jesús y lo interrogan. Él los expulsa. Para salir, agitan al poseído, prueba palpable que estaban dentro de él. Pablo habla del celibato. Y –parece—sitúa en un segundo plano al matrimonio.
Hoy se da también una tendencia a no aceptar la existencia del Demonio. Asimismo es muy difícil su representación. Pero el comportamiento de algunos hombres -( asesinatos, crueldad, soberbia irredenta, insolidaridad criminal, ...),  nos aproximan a la idea de la posesión y de la existencia de un mal sobrehumano.
Los creyentes no podemos olvidar que ángeles y demonios aparecen  en la Escritura de forma bastante cotidiana. En los últimos tiempos hemos asistido a una revalorización de los ángeles, en libros, películas, etc. Con el demonio hay otra  vivencia diferente. Por un lado se incrementan los seguidores de este poder. Es decir, hay más sectas satánicas, o, simplemente, hay, cada vez, más adoradores de la parafernalia demoníaca. Y a su vez, hay cada día más gente cercana a la religión --y, por supuesto a la católica—que niega la existencia del demonio.
Al negar la realidad del diablo le damos una especia de tapadera para que actúe con más impunidad. Es verdad que de las grandes realidades espirituales nos convence la fe. Esa es nuestra limitación y servidumbre como hombres que somos. Pero también es cierto que tenemos muchas veces aproximaciones al hecho espiritual que no son simples casualidades o alucinaciones. Como creyentes hemos  sentido la cercanía de Dios en muchas situaciones de la vida. Y aunque suele ser normal , habremos intuido en nuestro interior, la cercanía de otra fuerza que nos separa del camino que descubrimos como el camino que Dios nos señala.
La mentira, el engaño, el autoengaño, una inesperada distorsión de la realidad, la imprevista justificación de lo injustificable, son los síntomas del demonio está cerca.
Hay adoradores del demonio, que lo son y lo viven como vivencia  contra Dios. Son estos los que  colocan en un mismo plano de poder a Dios y al demonio. Y esto sí es un gran error. Dios tiene más autoridad que cualquier cosa del mundo. El mismo demonio es un derrotado por la muerte y Resurrección de Cristo. Es lo que hoy nos relata el Evangelio.
Lo esencial de la enseñanza en este domingo es la autoridad con la que Jesús de Nazaret enseña y revela el poder que tiene. La cuestión de los demonios es una más dentro de esa suprema autoridad que le da su condición divina.
En cuanto a las recomendaciones de Pablo de Tarso a favor del celibato pues también hay que entenderlo dentro del contexto en que se produce la redacción de la Primera Carta a los Corintios. San Pablo esperaba entonces la muy cercana segunda llegada del Señor –la Parusía—y así recomienda el no cambiar, cuanto todo parece más próximo. De todos modos, la doctrina del celibato eclesial está basado en ese principio de mayor atención a las cosas de Dios y que la Iglesia mantiene. Dentro de ella hay además una apuesta nupcial de los consagrados. Jesús es el Esposo y el enamoramiento de Jesús llena –y ha llenado- muchas vidas.

Rafael Pla Calatayud.

Lecturasdel IV Domingo del T O. 1 de febrero de 2015

IV Domingo del Tiempo Ordinario
1 de febrero de 2015
Lecturas


PRIMERA LECTURA
LECTURA DEL LIBRO DEL DEUTERONOMIO 18, 15-20
Moisés habló al pueblo diciendo:
-- El Señor, tu Dios, te suscitará un profeta como yo, de entre sus hermanos. A él le escucharéis. Es lo que pediste al Señor, tu Dios, en el Horeb, el día de la Asamblea. "No quiero volver a escuchar la voz del Señor, mi Dios, ni quiero volver a escuchar la voz del Señor, mi Dios, ni quiero ver más ese terrible incendio, no quiero morir." El Señor me respondió: "Tienen razón, suscitaré un profeta de entre tus hermanos, como tu. Pondré mis palabras en su boca y les dirá lo que yo lo mande. A quien no escuche las palabras que pronuncie en mi nombre, yo le pediré cuentas. Y el profeta que tenga la arrogancia de decir mi nombre lo que yo no le haya mandado, o hable en nombre de dioses extranjeros, ese profeta morirá"
Palabra de Dios



SALMO RESPONSORIAL
SALMO 94
R.- OJALÁ ESCUCHÉIS HOY LA VOZ DEL SEÑOR; NO ENDUREZCÁIS VUESTRO CORAZÓN.

Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos en su presencia dándole gracias,
aclamándole con cantos. R.-

Entrad, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía. R.-

Ojalá escuchéis hoy su voz:
"No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto:
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y me tentaron, aunque habían visto mis obras." R.-


SEGUNDA LECTURA
LECTURA DE LA PRIMERA CARTA DEL APOSTOL SAN PABLO A LOS CORINTIOS 7, 32-35
Hermanos:
Quiero que os ahorréis preocupaciones: el célibe se preocupa de los asuntos del Señor, buscando contentar al Señor; en cambio, el casado se preocupa de los asuntos del mundo, buscando contentar a su mujer, y anda dividido. Lo mismo, la mujer sin marido y la soltera se preocupan de los asuntos del Señor, consagrándose a ellos en cuerpo y alma; en cambio, la casa se preocupa de los asuntos del mundo, buscando contentar a su marido. Os digo esto para vuestro bien, no para poneros una trampa, sino para induciros a una cosa noble y al trato con el Señor sin preocupaciones.
Palabra de Dios

ALELUYA Mt, 4, 16
El pueblo que habitaba en tinieblas ha visto una intensa luz; a los que habitaban en tierra y sombras de muerte una luz les brilló


EVANGELIO
LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MARCOS 1, 21-28
En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos entraron en Cafarnaún, y cuando el sábado siguiente fue a la Sinagoga a enseñar, se quedaron asombrados de su enseñanza, porque no enseñaba como los letrados, sino con autoridad. Estaba precisamente en la sinagoga un hombre que tenía un espíritu inmundo, y se puso a gritar:
-- ¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido a acabar con nosotros? Sé quien eres: el Santo de Dios.
Jesús le increpó:
-- Cállate y sal de él.
El espíritu inmundo lo retorció y, dando un grito muy fuerte, salió. Todos se preguntaron estupefactos:
-- ¿Qué es esto? Este enseñar con autoridad es nuevo. Hasta los espíritus inmundos les manda y le obedecen.
Su fama se extendió enseguida por todas partes, alcanzando la comarca entera de Galilea.
Palabra del Señor

sábado, 24 de enero de 2015

Comentarios a las Lecturas del III Domingo del T O. 25 de enero de 2015.

Comentarios a las Lecturas del III Domingo del T O. 25 de enero de 2015
Hoy concluye la Semana de la Unidad de los cristianos 2015. La Semana de Oración

por la Unidad de los Cristianos es una iniciativa a la que se adhieren la mayoría de las Iglesias y confesiones cristianas y que se viene celebrando desde 1908. A través de estos años ha venido configurándose como una cita anual que nos damos los cristianos de todo el mundo para rezar por nuestra plena unidad visible según el deseo de Jesús, expresado en su oración a Dios Padre en la sobremesa de la última Cena: «Que ellos también sean uno en nosotros para que el mundo crea» (Jn 17, 21).
Centrándonos en las lecturas de hoy, estas ponen todo su énfasis en la misericordia de Dios, cuya ternura es eterna.

En la primera lectura (Jonás,3,1-5.10) ya se expresa la misericordia de Dios cuando Dios se compadece y se arrepiente de la catástrofe con que había amenazado a Nínive y envía a Jonás.
"Levántate y vete a Nínive, la gran ciudad, y predícale el mensaje que te digo". El profeta Jonás conocía las intenciones de Dios y por eso no quería ir a Nínive a predicar la conversión, porque sabía muy bien que, si se convertían, Dios los iba a perdonar y no serían destruidos. Jonás pensaba que era conveniente que Nínive fuera destruida, puesto que era una ciudad enemiga del pueblo de Israel. Pero la misericordia de Dios era mucho más universal que los intereses políticos de Jonás y, por eso, Dios le fuerza a Jonás a ir a Nínive y a predicar allí la conversión. Ya sabemos la historia: Nínive se convierte y Dios se arrepiente de su amenaza, con gran disgusto del profeta Jonás. Predicar la conversión a los enemigos, en lugar de destruirlos, eso es lo que quiere el Señor y así debemos actuar los cristianos. Dios no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta y viva. La enseñanza, pues, que nos ofrece la primera lectura es sencilla y definitiva: Dios perdona siempre y de poco sirven las ideas preconcebidas y justicieras que tengamos nosotros.
Jonás sirve y obedece al Señor en contra de su parecer. No cree que Dios perdone a los de Nínive, pero realiza su pregón. Nos tendríamos que preguntar nosotros si hacemos lo que el Señor quiere, aunque no nos guste. Probablemente, no. Y así construimos, entonces, nuestra acción religiosa en solo aquello que nos gusta o que a nosotros nos parece bien. Es decir, creamos una religión a la medida, que intentamos aplicar a los demás, sin tener en cuenta los mandatos del Señor.

En el salmo de hoy (salmo 24) y desde la humildad, pedimos la ayuda del Señor  y reconocemos sus obras de misericordia "SEÑOR, ENSÉÑAME TUS CAMINOS".
"Señor, enséñame tus caminos,
instrúyeme en tus sendas.
Haz que camine con lealtad;
enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador".
.Dios es salvador, es bueno y enseña el camino a los humildes para que caminen con rectitud.
......
El Señor es bueno y es recto,
y enseña el camino a los pecadores;
hace caminar a los humildes con rectitud,
enseña su camino a los humildes.

En la segunda lectura (Primera carta a los corintios, 7, 29-31), san Pablo hace una  recomendación  a los cristianos de Corinto que sigue siendo válida hoy para nosotros, aunque hoy vivamos en situaciones y expectativas muy distintas. "Porque la representación de este mundo se termina". El momento presente es siempre importantísimo, el más importante, pero no pasa de ser sólo un momento respecto al tiempo total de nuestra vida.  Vivamos cada día con intensidad –carpe diem- pero sabiendo que cada día es sólo un día más de un tiempo que, inevitablemente, se acabará pronto. Somos peregrinos, caminantes, y no podemos, ni debemos, perder nunca de vista la dirección y final del camino. Esforcémonos, cada día, para que el reino de Dios venga a nuestros corazones y a nuestro mundo. Cuidemos con exquisitez la intimidad con el Señor. Alejemos de nuestra vida todo aquello que empobrece nuestra relación y amistad con Él.
¿Nos suenan difíciles las palabras de San Pablo  que acabamos de escuchar? ¿Parece que quita importancia a cosas que para nosotros son importantes, incluso imprescindibles? San Pablo minimiza y obvia cosas que son fundamentales para nuestra sociedad y demasiadas veces también para nosotros: vivir casados como si no lo estuviéramos; los tristes como si no sintieran esa tristeza, ni los alegres esa alegría. ¿qué quiere decirnos Pablo?. San pablo establece un régimen de prioridades. Ciertamente, comparando todas esas cosas con la Eternidad, parece que valen poco. Nuestra convivencia final con Dios es lo más importante que puede haber.


En  el evangelio de hoy (Marcos, 1, 14-20  ), se nos habla de conversión. En domingos anteriores recordábamos como Juan había predicado la conversión, un bautismo de penitencia, para recibir la llegada del Mesías. Su tono era amenazante. El mismo Juan señaló a sus discípulos que Jesús era aquél que todos esperaban "el cordero de Dios que quita el pecado del mundo". La voz venida del cielo lo ratificó. Tras su bautismo y posterior retiro al desierto, los evangelios sinópticos nos presenta a Jesús en Galilea. A primera vista lo que predica es parecido a lo de Juan: conversión. Sin embargo el tono que emplea y el significado de lo que anuncia es distinto: es un mensaje de esperanza que se hace realidad, no es una amenaza: "está cerca el Reino de Dios: convertíos y creed en el evangelio".
Jesús anuncia que el tiempo ya se ha terminado y que es necesario convertirse mediante la fe en la Buena Nueva. A su vez refleja con todos los detalles –y muy pocas palabras—la llamada a Pedro y Andrés y a Santiago y Andrés. Son pescadores en el lago de Galilea y serán después “pescadores de hombres”.

Jesús nos dice que debemos convertirnos y creer en el evangelio para que el reino de Dios pueda llegar hasta nosotros. "Se ha cumplido el plazo, está cerca el reino de Dios: convertíos y creed en el evangelio". El "convertíos y creed en el evangelio"  es una condición necesaria e imprescindible para que el reino de Dios pueda realizarse entre nosotros. La conversión supone siempre un esfuerzo personal para conseguir que el reino de Dios se haga realidad en nuestra vida.
Necesitamos tomar muy en serio nuestro camino espiritual. Es más, los cristianos no sólo debemos aspirar a nuestra conversión individual, sino que debemos poner los medios para que toda la sociedad se convierta. La actitud cuidadosa para conseguir que el reino de Dios pueda hacerse realidad en mí y en nuestro mundo no es sólo un consejo, es un deber de conciencia que sigue a la actitud de seguir a Jesús. Dios quiere que le abramos libremente las puertas de nuestro corazón y nuestra mente, para que él pueda reinar en nuestras vidas. Jesús  quiere  que todos nosotros, los cristianos, nos pongamos al lado de nuestro maestro, defendiéndole a él y proclamando su mensaje, en el día a día de nuestra vida, con las armas del amor, de la justicia, de la paz, de la santidad y de la gracia. Es decir convirtiéndonos y creyendo en el evangelio.

Reflexionemos esta semana en  tres puntos  emanados de las lecturas para seguir construyendo el Reino de Dios dentro de nosotros. Estos son :
 -Dios perdona siempre  (1ª lectura.
-prioridad por las cosas de Dios, por la cercanía del Señor (2ª lectura).
-urgencia  a convertirnos y a creer en Él y en lo que anuncia (Evangelio)
Hoy es  conveniente recordar aquel día en que Jesús nos llamó. Hubo una palabra de alguien, una línea de un libro, un acontecimiento, que nos hizo necesitar, desde ese mismo momento, la cercanía de Jesús: sus palabras, su mensaje, su consuelo. Ese fue el día que nos llamó.
Respecto a la conversión: ¿Cuánto tiempo llevamos escuchando el mensaje de Jesús sin hacerle caso? Incluso, los que presumen de ser grandes cristianos, si son humildes y coherentes, comprenderán que poco han entendido, que el Reino está muy lejos de ellos, y que lo que saben es útil solo para una pequeña parte de su vida, no para todas las horas del día. Es muy urgente que nos convirtamos, porque si lo hacemos de corazón, podremos llevar la Buena Nueva a nuestros hermanos más necesitados de ella. No hay tiempo que perder, porque cada vez hay más personas ignorantes de lo que es el Camino, la Verdad y la Vida que nos da Cristo.
¿De qué cosas debemos alejarnos porque nos alejan del reino de Dios y todo lo que supone para nuestra vida.
¿Cómo respondemos a la llamada a ser "pescadores de hombre".
Acabamos nuestro comentario recordando y uniéndonos a todos los que han orado y lo harán hoy en esta semana de la "Unidad de los cristianos" que acaba hoy, especialmente sintiendo como nuestra la situación de cristianos en el mundo: "No podemos terminar este mensaje sin mencionar con mucho dolor e indigna­ción la triste realidad de la persecución y discriminación de cristianos de todas las denominaciones en muchos países de Oriente Medio, África y Asia de mayoría musulmana. Hemos denunciado esta barbarie en nuestros anteriores mensajes, pero esta no ha hecho más que aumentar en ferocidad y en extensión, dándose en muchas regiones que han sido cuna del cristianismo y que vieron el florecimiento de importantes comunidades cristianas en los primeros siglos de nuestra era, que forjaron una rica cultura que es patrimonio de todos. Ahora, olvidando la que ha sido la historia de estas regiones, despreciando su cultura originaria, ignorando el derecho fundamental a la libertad religiosa, se discrimina a los cristianos, se les niega el derecho de ciudadanía al mismo nivel que los demás, se les persigue y se cometen contra ellos las peores atrocidades con casi total impunidad. Muchos cristianos han sido asesinados y muchas familias han tenido que abandonar sus ciudades, casas y templos, quedando la presencia cristiana en estos lugares diez­mada o extinguida por completo. Todo esto no puede dejar indiferente a nadie de buena voluntad y menos a los que compartimos la misma fe, unidos más que nunca por ese «ecumenismo de la sangre», como tan acertadamente lo ha llamado el papa Francisco. Condenamos todo esto con la mayor firmeza, pedimos encare­cidamente a todos los que pueden hacer algo, también a nuestros hermanos mu­sulmanes, que pongan fin a esta barbarie, y nos comprometemos como pastores y cristianos a mostrarles nuestra cercanía afectiva y efectiva. ¡Que la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos 2015 impulse a todos los cristianos hacia la unidad visible tan deseada por el Señor y nos lleve a una solidaridad real con los hermanos nuestros que sufren persecución a causa de su fe y a comprometernos con ellos por la libertad y la paz!  (Mensaje de la CEE en la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos 2015).

Lecturas del III Domingo del Tiempo Ordinario 25 de enero de 2015

PRIMERA LECTURA
LECTURA DEL LIBRO DE JONÁS 3,1-5.10
En aquellos días, vino de nuevo la palabra del Señor sobre Jonás:
-- Levántate y vete a Nínive, la gran ciudad, y predica allí el pregón que te diré.
Se levantó Jonás y fue a Nínive, como le había mandado el Señor. (Nínive era una ciudad enorme, tres días hacían falta para atravesarla). Comenzó Jonás a entrar por la ciudad y caminó durante un día, pregonando:
-- ¡Dentro de cuarenta días Nínive será arrasada!
Los ninivitas creyeron en Dios; proclamaron un ayuno y se vistieron de saco, grandes y pequeños. Y vio Dios sus obras, su conversión de la mala vida; se compadeció y se arrepintió Dios de la catástrofe con que había amenazado a Nínive, y no la ejecutó.
Palabra de Dios.



SALMO RESPONSORIAL
SALMO 24
R.- SEÑOR, ENSÉÑAME TUS CAMINOS.

Señor, enséñame tus caminos,
instrúyeme en tus sendas.
Haz que camine con lealtad;
enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador. R.-

Recuerda, Señor,
que tu ternura y tu misericordia son eternas;
acuérdate de mí con misericordia,
por tu bondad, Señor. R.-

El Señor es bueno y es recto,
y enseña el camino a los pecadores;
hace caminar a los humildes con rectitud,
enseña su camino a los humildes. R.-

SEGUNDA LECTURA
LECTURA DE LA PRIMERA CARTA DEL APÓSTOL SAN PABLO A LOS CORINTIOS 7, 29-31
Hermanos:
Os digo esto: el momento es apremiante. Queda como solución que los que tienen mujer vivan como si no la tuvieran; los que lloran, como si no lloraran; los que están alegres, como si no lo estuvieran; los que compran, como si no poseyeran; los que negocian en el mundo, como si no disfrutaran de él: porque la representación de este mundo se termina.
Palabra de Dios.


ALELUYA Jn 1, 41.17 b
Hemos encontrado al Mesías, al Cristo La gracia y la verdad nos han llegado por Él.


EVANGELIO
LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MARCOS 1, 14-20
Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios. Decía:
-- Se ha cumplido el plazo, está cerca el reino de Dios: convertíos y creed en el Evangelio.
Pasando junto al lado de Galilea, vio a Simón y a su hermano Andrés, que eran pescadores y estaban echando el copo en el lago.
Jesús les dijo:
-- Venid conmigo y os haré pescadores de hombres.
Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron.
Un poco más adelante vio a Santiago, hijo de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca repasando las redes. Los llamó, dejaron a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros y se marcharon con él.
Palabra del Señor

sábado, 17 de enero de 2015

Comentarios a las lecturas del II Domingo del T. O. 18 de enero de 2015.

Comentarios a las lecturas del II Domingo del T. O. 18 de enero de 2015
Hoy la Iglesia nos invita a celebrar el Día de las Migraciones, con un lema que encaja perfectamente con la invitación a encontrarnos con Dios en los demás: “Salgamos al encuentro… abramos puertas”. ¿Qué nos estará queriendo decir Dios con todo esto? Habrá que afinar el oído, escuchar su voz, y no confundirla con voces humanas racistas y xenófobas, que nos impiden reconocer en estos hermanos y hermanas una oportunidad de encuentro, de abrir puertas, de entablar nuevas relaciones, de aprender unos de otros, de convivir en paz y armonía.

En la primera lectura (Libro primero de Samuel, 3, 3b-10. 19 ), se nos proclama la bella historia de Samuel y  nuestra necesidad de estar disponibles a la llamada del Señor: "El Señor llamó a Samuel y él respondió: Aquí estoy..." (1 S 3, 4). ¿Quien era Samuel?. Samuel vivía en el templo de Jerusalén. Su madre, Ana, era estéril y, a fuerza de oraciones y lágrimas, había conseguido de Dios tener hijos. Y ella, agradecida, había consagrado a Dios a Samuel, el primogénito... Y una noche Dios llamó a Samuel. El niño despierta al oír su nombre y acude a la habitación de Helí, el sacerdote y le dice: "Aquí estoy, vengo porque me has llamado". "No te he llamado --responde el anciano--, vuelve a acostarte, hijo mío". Pero Dios sigue llamando por segunda y tercera vez. Hasta ser escuchado. Y es que Dios es un Padre providente y bueno que se preocupa de sus hijos, que tiene un proyecto maravilloso para cada uno de nosotros. Y nos llama para que sigamos el camino concreto que él ha soñado con cariño desde toda la eternidad.
La voz de Dios resuena también en la noche y en las oscuridades de nuestra vida. De mil maneras nos puede llegar la llamada del Señor. Un pensamiento que  resuena en  el alma, un acontecimiento que  conmueve, unas palabras que  afectan especialmente, un ejemplo que  arrastra y suscita preguntas. Cualquier cosa es buena para hacer vibrar en nuestro espíritu la voz de Dios. Llamará y seguirá hablando al corazón, esperando nuestra respuesta.
Y ante la llamada la respuesta:  “¡Samuel, Samuel! Él respondió: Habla, Señor, que tu siervo escucha" (1 S 3, 10). Dios nos conoce por nuestro nombre propio. Para la sociedad, para el Estado, somos unos números, una sigla que ocupa un lugar determinado en unos ficheros , a veces incluso lo somos también en la misma Iglesia. Pero Dios, no. Él nos lleva "escritos en sus manos",  metidos en su corazón... Samuel, el pequeño primogénito de la que fue estéril, responde: "Habla, Señor, que tu siervo escucha". Actitud de entrega sin condiciones, de docilidad y disponibilidad total. Consciente de que lo que Dios diga, es, sin duda alguna, lo mejor.

Con el salmista hoy (Salmo 39),  expresamos la espera confiada en el Señor. Ël antes  se ha inclinado hasta nosotros y ha escuchado nuestro  clamor, sacándonos de la fosa mortal.
Es el Señor quien pone en nuestra boca un cántico nuevo, un himno de gozo que canta la grandeza y el amor de Dios. En agradecida respuesta nosotros le respondemos: ""Aquí estoy--como está escrito en mi libro--para hacer tu voluntad" .
"Yo esperaba con ansia al Señor..." (Sal 39, 2). Reflexión sobre esos momentos en los que uno entiende que sólo Dios es fuerte, sólo él dice siempre la verdad, sólo él no nos puede fallar, sólo él hace más cortas las palabras prometedoras que los beneficios concedidos.
¿Cuál es nuestra actitud ante el Señor?. "Tú no quieres sacrificios ni ofrendas..." (Sal 39, 7) Pero las palabras no bastan. Y esos sentimientos de gratitud y de gozo, que nos embargan al contemplar la grandeza de Dios, han de traducirse en obras concretas; nuestro agradecimiento y nuestro gozo al sentirnos queridos de Dios, ha de cuajar en una vida concorde con lo que el Señor nos indica como voluntad suya; conscientes de que, además, el único que sale ganando es uno mismo, ya que Dios lo tiene todo y nada necesita, mientras que tú y yo nada tenemos y todo lo necesitamos.
         "Tú no quieres sacrificios ni ofrendas, --dice el salmo--,y en cambio me abriste el oído; no pides sacrificio expiatorio,: entonces, yo digo: "Aquí estoy--como está escrito en mi libro--para hacer tu voluntad. "Dios mío, lo quiero y llevo tu ley en las entrañas...".
En la segunda lectura de la  primera carta de San Pablo a los Corintios  (6,13c-15a.17-20). Hasta el Domingo Sexto del Tiempo Ordinario vamos a leer fragmentos de la Primera Carta de San Pablo a los Corintios. Es una obra maravillosa que condensa de manera magistral el pensamiento cristiano y que mantiene su actualidad. Pablo va a tratar de la enseñanza positiva para mejor vivir el cristianismo. En el fragmento de hoy  se resalta la actitud de alabanza al Señor con nuestra comportamiento corporal, el cuerpo rescatado se señala como medio privilegiado de alabanza al Señor.
"¿No sabéis que vuestros cuerpos son miembros del Cuerpo de Cristo?" (1 Cor.  6, 15) El cuerpo es un don que Dios nos ha entregado para poder vivir nuestra vida de hombres. El cuerpo humano no es una cosa mala. Todo lo contrario, es algo bueno. San Pablo nos dice que ese cuerpo nuestro es un miembro del Cuerpo Místico de Cristo. Y más adelante afirmará categóricamente que nuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo.
         Esa es la razón fundamental que determina la visión cristiana del cuerpo humano. Visión que implica respeto, cuidado, estima. Respeto para no utilizarlo como instrumento de pecado. Cuidado para mantenerlo siempre en forma para la función que ha de cumplir. Estima para no exponerlo sin un grave motivo a ningún riesgo que pueda mermar su fuerza.
"Glorificad, pues, a Dios en vuestros cuerpos " (1 Co 6, 20) El cuerpo es el instrumento que Dios ha confiado al hombre, para que pueda cumplir su misión en la tierra. Misión que, en último término, se reduce a glorificar a Dios. Para eso tenemos los sentidos, para que al oír, al ver, al tocar, al gustar todo lo bueno y lo bello que tiene la vida nos mostremos agradecidos, felices de tener un Dios que ha sabido darnos un cuerpo tan maravilloso.
Y esto siempre. También cuando ese cuerpo falle, cuando no esté completo, cuando nos duela. Porque siempre, mientras estemos con vida, nos quedará la posibilidad de mirar -aun estando ciegos- con amor y esperanza a nuestro buen Padre Dios.

El evangelio nos relato la búsqueda y encuentro con Jesús (Juan, 1, 35-42) "Este es el
Cordero de Dios" (Jn 1, 36).  En tiempo de Jesús hubo muchos que pretendieron erigirse en guías salvadores del pueblo, según nos refiere Gamaliel en el libro de los Hechos de los Apóstoles. Fueron hombres que, aprovechando la situación de desamparo y desconcierto que había en el pueblo, se presentaban como Mesías redentores, capaces de liberar a la gente de las cadenas del imperio romano que les subyugaba.
Apenas aparece Jesús por las riberas del Jordán, el Bautista le señala sin titubeos: ·"Este es el Cordero de Dios". Ante sus palabras algunos de sus discípulos van tras el nuevo Rabí. La impresión del primer encuentro fue tan profunda, que dejan al antiguo Maestro y
siguen a Jesús el Nazareno.
Juan es intermediario para encontrar a Jesús. Es a lo que nos llama muchas veces el Señor: presentarlo a los demás.
Juan presenta a Jesús  con el título de Cordero de Dios, este es un título que en aquel tiempo tenía un sentido que implicaba realeza y poderío.
Ese título cristológico está bíblicamente relacionado con el cordero pascual con cuya sangre, según el libro del Éxodo, fueron señalados los dinteles de las casas israelitas, librando así de la muerte a sus moradores, cuando el ángel exterminador pasó ejecutando el castigo de Yahvé. Esta figura deriva de los poemas de Isaías sobre el Siervo paciente de Yahvé, que marcha al sacrificio sin protestar, lo mismo que un cordero hacia el matadero. De esa forma aparece el Siervo paciente de Yahvé, que con su muerte redime al pueblo y es constituido como Rey de Israel y de todo el universo,

Resumiendo hoy  las lecturas tienen tres núcleos: Llamada, discernimiento y respuesta.
Llamada. La llamada es pura gracia, don que Dios da. Él se fija en cada uno de nosotros  y nos  llama por nuestro nombre como a Samuel. Te está diciendo primero que te ama; después, que cuenta contigo; al fin, pide tu colaboración para que trabajes por el Reino, que seas instrumento de paz, que hagas de tu profesión un servicio, que proclames con tu vida la Buena Noticia e incluso que lo dejes todo por El.
Dios no llama sólo una vez en la vida. Su llamada se mantiene a lo largo de toda tu vida. Te puede llamar también a través de las mediaciones que Dios utiliza para darnos a conocer su voluntad. Como en el Evangelio después de la llamada está el "Ven y verás". Ellos fueron y vieron donde vivía y se quedaron con él. Otro paso en el camino de la intimidad con el Señor. Desde esa intimidad iremos profundizando en el conocimiento de la voluntad del Señor.
 Discernimiento. Tras la llamada hay un discernimiento para aclarar mejor por dónde tenemos que ir. Como Samuel necesitamos alguien que nos acompañe. Samuel fue a ver a Elí. Los dos discípulos acudieron a Juan, que les mostró a Jesús "que pasaba". El paso de Jesús por nuestra propia historia personal no es fácil de apreciar. Muchos como Herodes y el joven rico también se cruzaron con él, pero no fueron capaces de escucharle y de seguirle.
Dios sigue llamando, pero no sabemos escucharle porque hay mucho ruido a nuestro alrededor. No siempre percibimos la Palabra con claridad. En toda vida humana hay mucho de búsqueda, pero en muchas ocasiones Dios nos da la luz a través de experiencias y de personas que nos iluminan.
 Respuesta. Una vez que sentimos con cierta seguridad que Dios nos llama entra en juego la respuesta por parte nuestra. Las respuestas de Samuel y de los dos discípulos fueron modélicas: "Habla, Señor, que tu siervo escucha", "Fueron, vieron y se quedaron".
¿Cómo es nuestra respuesta?. ¿Cómo hacemos  nuestro descernimiento? ¿Que grado de fidelidad ponemos en nuestra respuesta?.

Lecturas del II Domingo del Tiempo Ordinario. 18 de enero de 2015

PRIMERA LECTURA
LECTURA DEL LIBRO PRIMERO DE SAMUEL 3, 3b-10. 19
En aquellos días, Samuel estaba acostado en el templo, donde estaba el arca de Dios. El Señor llamó a Samuel y él respondió:
--Aquí estoy.
Fue corriendo donde estaba Elí y le dijo:
--Aquí estoy, vengo porque me has llamado.
Respondió Elí:
--No te he llamado, vuelve a acostarte.
Aún no conocía Samuel al Señor, pues no le había sido revelada la palabra del Señor. Por tercera vez llamó el Señor a Samuel y él se fue a donde estaba Elí y le dijo:
--Aquí estoy; vengo porque me has llamado.
Elí comprendió que era el Señor quien llamaba al muchacho y dijo a Samuel:
--Anda, acuéstate; y si te llama alguien responde: “Habla, Señor, que tu siervo te escucha”. Samuel fue y se acostó en su sitio. El Señor se presentó y le llamó como antes:
-- ¡Samuel, Samuel!
Él respondió:
--Habla, Señor, que tu siervo te escucha.
Samuel crecía, y el Señor estaba con él, y ninguna de sus palabras
dejó de cumplirse.
Palabra de Dios


SALMO RESPONSORIAL
SALMO 39
R.- AQUÍ ESTOY SEÑOR PARA HACER TU VOLUNTAD

Yo esperaba con ansia al Señor,
El se inclinó y escuchó mi grito;
me puso en la boca un cántico nuevo,
un himno a nuestro Dios. R.-

Tú no quieres sacrificios ni ofrendas,
y en cambio me abriste el oído;
no pides sacrificio expiatorio,
entonces, yo digo: "Aquí estoy
--como está escrito en mi libro--
para hacer tu voluntad. R.-

Dios mío, lo quiero
y llevo tu ley en las entrañas.
He proclamado tu salvación
ante la gran asamblea;
no he cerrado los labios;
Señor, tú lo sabes. R.-

SEGUNDA LECTURA
LECTURA DE LA PRIMERA CARTA DEL APÓSTOL SAN PABLO A LOS CORINTIOS 6,13c-15a.17-20
Hermanos:
El cuerpo no es para la fornicación, sino para el Señor; y el Señor para el cuerpo. Dios, con su poder, resucitó al Señor y nos resucitará también a nosotros. ¿No sabéis que vuestros cuerpos son miembros de Cristo? El que se une al Señor es un espíritu con él. Huid de la fornicación. Cualquier pecado que cometa el hombre queda fuera del cuerpo. Pero el que fornica, peca en su propio cuerpo. ¿O es que no sabéis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo? Él habita en vosotros porque lo habéis recibido de Dios. No os poséis en propiedad, porque os han comprado pagando un precio por vosotros. Por tanto, ¡glorificad a Dios con vuestro cuerpo!
Palabra de Dios

ALELUYA Jn 1, 41.17 b
Hemos encontrado al Mesías, al Cristo La gracia y la verdad nos han llegado por Él.



EVANGELIO
LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN 1, 35-42
En aquel tiempo estaba Juan con dos de sus discípulos y fijándose en Jesús que pasaba, dijo:
--Este es el cordero de Dios.
Los dos discípulos oyeron sus palabras y siguieron a Jesús, Jesús se volvió y al ver que lo seguían, les pregunto:
--¿Qué buscáis?
Ellos le contestaron:
--Rabí (que significa Maestro), ¿dónde vives?
Él les dijo:
--Venid y lo veréis
Entonces fueron, vieron donde vivían y se quedaron aquel día, serían las cuatro de la tarde.
Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que oyeron a Juan y siguieron a Jesús; encontró primero a su hermano Simón y le dijo:
--Hemos encontrado al Mesías (que significa Cristo).
Y lo llevó a Jesús. Jesús se le quedó mirando y le dijo:
-- Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas (que significa Pedro).
Palabra del Señor

sábado, 10 de enero de 2015

Comentario a las lecturas en la Fiesta del Bautismo de Jesús en el Jordán. 11 de enero 2015.

Comentario a las lecturas en la Fiesta del Bautismo de Jesús en el Jordán. 11 de enero 2015

En la historia de Jesús, el bautismo en el Jordán, podríamos definirlo como el momento en que fue proclamado públicamente como Mesías. La primitiva comunidad  estaba ávida de historias infantiles. Juan el Bautista era el hombre más famoso e importante de su tiempo, para la colectividad judía. Desde la cercanía de Juan el Bautista Jesús comienza su vida publica.
  
El profeta Isaías en la primera lectura (Isaías, 42, 1-4.6-7),  habla de una persona que ha sido elegida por Dios, que es su siervo, a quien Dios prefiere. "Sobre él he puesto mi espíritu". Es el siervo de Yahvé, personaje que nos describe el profeta y que prefigura a Jesucristo. En él se conjugan la servidumbre y el poder.
Vendrá a implantar el derecho en la tierra. No lo hará con armas, ni con violencia, sino con el Espíritu del Señor. Este siervo de Yahvé, es una persona al mismo tiempo fuerte y humilde, inquebrantable y manso, luchador y pacífico. No gritará, no clamará, no voceará por las calles, no quebrará la caña cascada, no apagará el pábilo vacilante, pero promoverá fielmente el derecho, abrirá los ojos de los ciegos, hará justicia, será alianza de un pueblo y luz de las naciones. Nosotros, los cristianos, referimos este texto a Jesús de Nazaret, nuestro Salvador, el Mesías que vino a salvarnos. Así actuó Jesús de Nazaret, movido siempre por su Espíritu, por el Espíritu del Dios que le había ungido.
El profeta nos recuerda que el  Señor hace su obra en nosotros. Yo, el Señor, te he llamado con justicia, te he cogido de la mano, te he formado, y te he hecho alianza de un pueblo, luz de las naciones”. El Señor nos pensó desde que estábamos en el seno materno, nos lleva de la  mano, , nos encomienda la tarea de ser “alianza” y “luz”. “Para que abras los ojos de los ciegos, saques a los cautivos de la prisión, y de la mazmorra a los que habitan las tinieblas”.

En el Salmo (Salmo 28), de hoy reconocemos la obra de Dios, su bendición que es la Paz.
EL SEÑOR BENDICE A SU PUEBLO CON LA PAZ
La voz del Señor sobre las aguas,
el Señor sobre las aguas torrenciales.
La voz del Señor es potente,
la voz del Señor es magnifica.
El Dios de la gloria ha tronado.
El Señor descorteza las selvas.
En su templo un grito unánime: ¡Gloria!
El Señor se siente por encima del aguacero,
el Señor se sienta como rey eterno R.-

En la segunda lectura (Act. 10, 34-38). las palabras de Pedro define en pocas palabras la esencia de Jesús: “Jesús de Nazaret, ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo, que pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos por el diablo”.. Pasó haciendo el bien a todos, no haciendo distinciones, fueran de la nación que fueran. Lo que quería Jesús de Nazaret, ungido con el Espíritu de Dios, es que todos temieran al Señor, que le amaran y practicaran la justicia. Hizo el bien, con especial predilección, a los oprimidos por el diablo, es decir, a todos los que sufrían opresión, esclavitad, hambre o enfermedad, a los hijos pródigos, a las ovejas descarriadas

En el Evangelio ya retomamos a Marcos (Mc 1, 7-11) -evangelista del ciclo B.  Describe la escena de Jesús en el Jordán. Como un judío más, se mezcla entre tantos que piden el bautismo mientras expresan el dolor por sus pecados. El agua, que limpia por fuera al cuerpo, es sólo un signo del Espíritu que limpia y llena de gracia por dentro al ser humano creado a imagen y semejanza de Dios.  Jesús no conoce el pecado y no necesita ningún bautismo de penitencia, pero quiere participar de la suerte de sus hermanos pecadores. El cielo se abre, como signo de la posibilidad de comunicación entre lo humano y la divinidad. "Apenas salió del agua, vio rasgarse el cielo y al Espíritu bajar hacia él como una paloma. Se oyó una voz del cielo. Tú eres mi Hijo amado, mi preferido”.. Jesús sale de dudas sobre su persona y su misión cuando deja las aguas del río.
En Jesús el Espíritu revela quien es, le manifiesta públicamente su misión. En nosotros el bautismo nos da el Espíritu Santo, la fortaleza que necesitamos para dar testimonio con nuestra vida donde estemos. Un testimonio de verdad, justicia, amor, generosidad, entrega, servicio. “Sobre él he puesto mi espíritu, para que traiga el derecho a las naciones”. Ese testimonio se nos pedirá, en ocasiones, manifestarlo públicamente. Pero el bautizado da un testimonio cada día, de una manera callada, sencilla, servicial, natural, escondida. Su forma de actuar vendrá ,marcada por las palabras de Isaías referidas al Siervo de Yahvé en quien nosotros reconocemos a Jesucristo. Es una forma de vida a la que nosotros también estamos llamados como discípulos suyos. “No gritará, no clamará, no voceará por las calles”.

La fiesta del Bautismo de Cristo es, una buena ocasión para recordar lo que significa el sacramento que nosotros un día recibimos, las exigencias que comporta, las promesas y las realidades que nos ha concedido. El Bautismo es de donde arranca nuestra vida espiritual, donde se fundamenta y empieza nuestra filiación divina, donde se nos capacita para dar culto a Dios en Espíritu y en verdad. De él brota nuestra vocación a la santidad, a cooperar según nuestras posibilidades personales a la realización del Reino de Dios sobre la tierra.
Hoy, en esta fiesta del bautismo del Señor, le damos gracias a Dios nuestro Padre por habernos enviado a su Hijo amado, el preferido, para que nos bautizara con su Espíritu a nosotros, pecadores, y nos dejará sanados de todos nuestros pecados.