domingo, 28 de septiembre de 2014

La parábola de la viña: o la historia de Israel.

  La parábola de la viña:
o la historia de Israel.
 Marcos 12,1-12
"Y se puso a hablarles en parábolas: «Un hombre plantó una viña, la rodeó de una cerca, cavó un lagar y edificó una torre; la arrendó a unos labradores, y se ausentó. Envió un siervo a los labradores a su debido tiempo para recibir de ellos una parte de los frutos de la viña. Ellos le agarraron, le golpearon y le despacharon con las manos vacías. De nuevo les envió a otro siervo; también a éste le descalabraron y le insultaron. Y envió a otro y a éste le mataron; y también a otros muchos, hiriendo a unos, matando a otros. Todavía le quedaba un hijo querido; les envió a éste, el último, diciendo: `A mi hijo le respetarán'. Pero aquellos labradores dijeron entre sí: `Éste es el heredero. Vamos, matémosle, y será nuestra la herencia.' Le agarraron, le mataron y le echaron fuera de la viña. ¿Qué hará el dueño de la viña? Vendrá y dará muerte a los labradores y entregará la viña a otros. ¿No habéis leído esta Escritura:
La piedra que los constructores desecharon,
en piedra angular se ha convertido;
fue el Señor quien hizo esto
y es maravilloso a nuestros ojos?»
Trataban de detenerle -pero tuvieron miedo a la gente- porque habían comprendido que la parábola la había dicho por ellos. Y dejándole, se fueron".(Marcos 12,1-12)

• Jesús está en Jerusalén. Es la última semana de su vida. Está de vuelta en la plaza del Templo (Mc 11,27), donde ahora empieza el enfrentamiento directo con las autoridades. Los capítulos 11 y 12 describen los diversos aspectos de este enfrentamiento: (a) con los vendedores del Templo (Mc 12,11-26), (b) con los sacerdotes, ancianos y escribas (Mc 11,27 a 12,12), (c) con los fariseos y los herodianos (Mc 12,13-17), (d) con los saduceos (Mc 12,18-27), y (e) de nuevo, con los escribas (Mc 12,28-40). Al final, después de la ruptura con todos ellos, Jesús comenta el óbolo de la viuda (Mc 12,41-44). El evangelio de hoy describe una parte del conflicto con los sacerdotes, los ancianos y los escribas (Mc 12,1-12). A través de todos estos enfrentamientos, queda más claro para los discípulos y para todos nosotros el proyecto de Jesús y la intención de los hombres de poder.
• Marcos 12,1-9: La parábola de la viña: respuesta indirecta de Jesús a los hombres de poder. La parábola de la viña es un resumen de la historia de Israel. Resumen bonito, sacado del profeta Isaías (Is 5,1-7). Por medio de esta parábola Jesús da una respuesta indirecta a los sacerdotes, escribas y ancianos que le habían preguntado: “¿Con qué autoridad haces estas cosas? ¿Quién te dio autoridad para hacer esto?" (Mc 11,28). En esta parábola, Jesús (a) revela cual es el origen de su autoridad: el es el hijo, el heredero (Mc 12,6). (b) Denuncia el abuso de la autoridad de los viñaderos, esto es de los sacerdotes y ancianos que no cuidaban del pueblo de Dios (Mc 12,3-8). (c) Defiende la autoridad de los profetas, enviados por Dios, y masacrados por los viñaderos (Mc 12,2-5). (d) Desenmascara a las autoridades por haber manipulado la religión y por matar al hijo, porque no quieren perder la fuente de ingresos que consiguieron acumular para sí, a lo largo de los siglos (Mc 12,7).
• Marcos 12,10-12. La decisión de los hombres de poder confirma la denuncia hecha por Jesús. Los sacerdotes, escribas y ancianos entendieron muy bien el significado de la parábola, pero no se convirtieron. ¡Todo lo contrario! Mantuvieron su proyecto de tomar preso a Jesús (Mc 12,12). Rechazaron la “piedra fundamental” (Mc 12,10), pero no tuvieron el valor de hacerlo abiertamente porque tenían miedo a la gente. Así los discípulos y las discípulas deben saber lo que les espera si siguen a Jesús.
Los hombres de poder en el tiempo de Jesús: En los capítulos 11 y 12 de Marcos aparecen algunos de los hombres de poder en el tiempo de Jesús. En el evangelio de hoy: los sacerdotes, los ancianos y los escribas (Mc 11,27); en el de mañana: los fariseos y los herodianos (Mc 12,13); en el de pasado mañana: los saduceos (Mc 12,18).
- Sacerdotes: Eran los encargados del culto en el Templo, donde se recogían los diezmos. El sumo sacerdote ocupaba un lugar central en la vida de la gente, sobre todo después del exilio. Era escogido de entre las familias que detenían más poder y riqueza.
- Ancianos o Jefes del Pueblo: Eran los líderes locales en las aldeas y ciudades. Su origen venía de los jefes de las antiguas tribus.
- Escribas o doctores de la ley: Eran los encargados de enseñar. Dedicaban su vida al estudio de la Ley de Dios y enseñaban a la gente cómo observar en todo la Ley de Dios. No todos los escribas eran de la misma línea. Unos estaban ligados a los fariseos, otros a los saduceos.
- Fariseos: Fariseo significa: separado. Ellos luchaban para que, a través de la observancia perfecta de la ley de pureza, el pueblo llegara a ser puro, separado y santo como lo exigían la Ley y la Tradición! Por el testimonio ejemplar de su vida dentro de las normas de la época, tenían mucha lideranza en las aldeas de Galilea.
- Herodianos: Era un grupo ligado al rey Herodes Antipas de Galilea quien gobernó del 4 aC hasta 39 dC. Los herodianos formaban una elite que no esperaba el Reino de Dios para el futuro, sino que lo consideraban ya presente en el reino de Herodes.
- Saduceos: Eran una elite laica aristócrata de ricos comerciantes o latifundistas. Eran conservadores. No aceptaban las mudanzas defendidas por los fariseos, como por ejemplo, la fe en la resurrección y en la existencia de los ángeles.
- Sinedrio: Era el Supremo Tribunal de los judíos con 71 miembros entre sumo sacerdote, sacerdotes, ancianos, saduceos, fariseos y escribas. Tenía gran lideranza junto a la gente y representaba la nación junto a las autoridades romanas.

Comentario a las lecturas del XXVI Domingo del Tiempo Ordinario 28 de septiembre de 2014

"HIJO, VE HOY A TRABAJAR EN MI VIÑA".
En la primera lectura, el profeta Ezequiel insiste en que el Señor perdona y salva siempre a los que se arrepienten y se convierten de corazón. El corazón de Dios es más misericordioso y compasivo que el corazón de los hombres, porque nosotros albergamos fácilmente en nuestro corazón el odio y la venganza, y nos resistimos a perdonar al que nos ha ofendido. Cuando hablamos de personas que fueron, en su pasado, pecadores, no debemos juzgarles siempre ya por lo que fueron, si vemos que, de verdad, ahora dan muestras claras de haber cambiado y de haberse arrepentido. Todos podemos equivocarnos, porque errar de humanos, pero también todos podemos dejarnos reconciliar por el Señor y vivir novedosamente la conversión.
 Como pedimos en el salmo, la misericordia de Dios es eterna, mientras que nuestros juicios son frecuentemente mezquinos y circunstanciales. Este Salmo 24 nos marca un camino concreto de oración. Respondemos todos: "Recuerda, Señor, que tu misericordia es eterna". Todos los versos que hemos oído al lector son materia de oración. Nos quedamos con los últimos:
El Señor es bueno y es recto,
y enseña el camino a los pecadores;
hace caminar a los humildes con rectitud,
enseña su camino a los humildes.
Hoy escuchamos a San Pablo dirigiéndose a los Filipenses. La comunidad de Filipos fue una de las primeras comunidades cristianas más queridas del apóstol Pablo, porque fue una comunidad que siempre le ayudó, aun en los momentos más difíciles de su apostolado. No os encerréis en vuestros intereses, sino buscad todos el interés de los demás. Demasiadas veces vivimos desde el egoísmo. Hoy la palabra proclamada nos invita a vivir estando dispuestos a perder algo de lo nuestro, para que otros puedan tener lo necesario. A veces nos encerramos demasiado en nuestro mundo y en nuestras circunstancias, como si el mundo se acabara donde se acaban nuestros intereses personales. la invitación no es a la uniformidad:  "Tener todos un mismo amor y un mismo sentir" no es pensar necesariamente lo que todos piensan y sentir lo que todos sienten, sino pensar y vivir en comunión afectiva con las demás personas, preferentemente con las personas más necesitadas. Así vivió el apóstol Pablo, porque siempre quiso vivir como había predicado su Maestro, Jesús de Nazaret.
Hoy en Evangelio nos presenta  de nuevo una parábola sobre una viña, la segunda (y la semana que viene, la tercera). Es importante contextualizarla. Jesús está hablando a las autoridades religiosas, los sumos sacerdotes y ancianos, y a los notables del pueblo. A ellos  critica Jesús su poca fe y su falta de credibilidad frente al testimonio de Juan, el Bautista, y frente a Él mismo y sus signos, que son cuestionados por ellos (acaba de expulsar a los mercaderes del templo y los sumos sacerdotes le han pedido explicaciones). Frente a ellos, hay otros que sí han creído, aunque en principio su palabra haya sido “no quiero”..
En la Parábola se da la invitación a trabajar en la viña. La invitación es a dos hermanos que son invitados por el Padre a trabajar en la viña; el primero contesta que no, pero va; el segundo dice que sí, pero no va; y Jesús pregunta: “¿Quién de los dos hizo lo que quería el padre?”. Lógicamente, contestamos que el que fue a la viña. Y de ahí saca Jesús su enseñanza. En concreto, Jesús habla de los publicanos y las prostitutas. Estos, a pesar de ser pecadores y decir “no quiero”, como el primer hijo, han acabado creyendo (“se arrepintió y fue”).
Jesús dijo y hoy nos dice que “los publicanos y las prostitutas os llevarán la delantera en el reino de Dios”, por su capacidad de arrepentimiento y de conversión, de saber abrirse a los nuevos caminos que Dios plantea en la vida, mientras que ellos permanecen inamovibles en sus actitudes y en sus pecados. Son los de: “Voy, Señor. Pero no fue” (segundo hijo). (esa es la Ante la pregunta que hace Jesús“¿Qué os parece?”.) la respuesta es obvia  " los que hacen lo que quiere el padre",  queda para nosotros como ejemplo y recomendación. Como el hijo que va, aunque había dicho que no, siguen a Jesús  los que tienen capacidad de conversión, de “volver a nacer”.
En ello estamos y es lo que espera el Señor de cada uno de nosotros.

LECTURAS del XXVI Domingo del Tiempo Ordinario 28 de septiembre de 2014


PRIMERA LECTURA
LECTURA DE LA PROFECÍA DE EZEQUIEL 18, 25-28
Así dice el Señor:
--Comentáis: no es justo el proceder del Señor. Escucha, casa de Israel: ¿es injusto mi proceder?, ¿o no es vuestro proceder el que es injusto? Cuando el justo se aparta de su justicia, comete la maldad y muere, muere por la maldad que cometió. Y cuando el malvado se convierte de la maldad que hizo y practica el derecho y la justicia, él mismo salva su vida. Si recapacita y se convierte de los delitos cometidos, ciertamente vivirá y no morirá.
Palabra de Dios.



SALMO RESPONSORIAL
SALMO 24.
R.- RECUERDA, SEÑOR, QUE TU MISERICORDIA ES ETERNA.

Señor, enséñame tus caminos,
instrúyeme en tus sendas:
haz que camine con lealtad;
enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador,
y todo el día te estoy esperando. R.-

Recuerda, Señor, que tu ternura
y tu misericordia son eternas;
no te acuerdes de los pecados
ni de las maldades de mi juventud;
acuérdate de mí con misericordia,
por tu bondad, Señor. R.-

El Señor es bueno y es recto,
y enseña el camino a los pecadores;
hace caminar a los humildes con rectitud,
enseña su camino a los humildes. R.-


SEGUNDA LECTURA
LECTURA DE LA CARTA DEL APÓSTOL SAN PABLO A LOS FILIPENSES 2, 1-11
Hermanos:
Si queréis darme el consuelo de Cristo y aliviarme con vuestro amor, si nos une el mismo Espíritu y tenéis entrañas compasivas, dadme esta gran alegría: manteneos unánimes y concordes con un mismo amor y un mismo sentir. No obréis por envidia ni por ostentación, dejaos guiar por la humildad y considerad siempre superiores a los demás. No os encerréis en vuestros intereses, sino buscad todos el interés de los demás. Tened entre vosotros los sentimientos propios de Cristo Jesús.
Él, a pesar de su condición divina, no hizo alarde de su categoría de Dios; al contrario, se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo, pasando por uno de tantos. Y así, actuando como un hombre cualquiera, se rebajó hasta someterse incluso a la muerte, y una muerte de cruz. Por eso Dios lo levantó sobre todo y le concedió el "Nombre-sobre-todo-nombre"; de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble --en el Cielo, en la Tierra, en el Abismo-- y toda lengua proclame: “Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre”.
Palabra de Dios.


ALELUYA Jn 10, 27
Mis ovejas escuchan mi voz --dice el Señor--, y yo las conozco, y ellas me siguen.




EVANGELIO
LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO 21, 28-32
En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo:
--¿Qué os parece? Un hombre tenía dos hijos. Se acercó al primero y le dijo: "Hijo, ve hoy a trabajar en la viña". Él le contestó: "No quiero." Pero después recapacitó y fue. Se acercó al segundo y le dijo lo mismo. Él le contestó: "Voy, señor." Pero no fue. ¿Quién de los dos hizo lo que quería el padre?
Contestaron:
-- El primero.
Jesús les dijo:
-- Os aseguro que los publicanos y las prostitutas os llevan la delantera en el camino del reino de Dios. Porque vino Juan a vosotros enseñándoos el camino de la justicia, y no le creísteis; en cambio, los publicanos y prostitutas le creyeron. Y, aun después de ver esto, vosotros no recapacitasteis ni le creísteis.
Palabra del Señor.

domingo, 21 de septiembre de 2014

Comentario a las lecturas del XXV DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO. Ciclo A.

Comentario a las lecturas del XXV DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO. Ciclo A

USTICIA DE DIOS (DEL AMOR)  y  LA JUSTICIA DEL MERCADO.
Caminos misericordiosos de Dios.
Muchas son  las sugerencias para nuestra vida cristiana de las lecturas de hoy.
El titulo que hemos elegido creo que es muy ilustrativo de nuestra relación con las cosas de Dios. y señala muy bien la relación que Dios quiere tener con nosotros.

En la primera lectura se nos invita a "Buscar al Señor" Descubrir los planes de Dios. ¿En qué se diferencian los planes divinos y los humanos? Los planes y caminos de Israel, a consecuencia de la grave situación en que se encuentra, son los de la duda, falta de fe, escasa confianza en sí mismos, en los otros. Porque la palabra divina es siempre eficaz, el Segundo Isaías urge a los suyos, mediante dos imperativos, a buscar al Señor; no ha muerto sino que se halla muy cerca de aquél que le busca. En el Antiguo Testamento "buscar al Señor" puede denotar una llamada cultica: acudir al santuario con sacrificios y oraciones, pero no se agota aquí su sentido. Ya desde los tiempos de Amós, la búsqueda del Señor no consiste en hacer numerosos sacrificios de vacas y de ovejas, ni en peregrinar a los grandes santuarios. Buscar al Señor es hacer caso de la palabra profética que Isaías está dirigiendo a su pueblo: a Dios se le puede encontrar en el desierto, ahora mismo..., sólo se exige la conversión y la escucha de su Palabra.
En este domingo  se inicia la lectura de cuatro pasajes de la Carta de San Pablo dirigida a los filipenses. Filipos era una ciudad importante y tenía también una numerosa Iglesia. Pablo escribe desde su prisión de, probablemente, Roma. La precariedad de su situación no le produce desesperanza, sino una gran alegría. Si muere sabe que se reunirá con Cristo, pero si no muere podrá encargarse de la cura espiritual de quienes él mismo ha llevado al conocimiento del Evangelio de Jesús. "Me encuentro –dice San Pablo—en ese dilema: por un lado, deseo partir para estar con Cristo, que es con mucho lo mejor; pero, por otro, quedarme en esta vida veo que es más necesario para vosotros". Pero a l final va a declarar que dicha alternativa tiene menos importancia que la necesaria vida digna que deben llevar los fieles de Filipo. Pablo acepta los planes de Dios y aunque su inteligencia analiza bien las opciones que tiene, deja en manos del Señor lo que tenga que ocurrir. Y esa confianza en el Señor toma mayor relevancia si consideramos que San Pablo vive la incertidumbre personal que produce el hecho de estar encarcelado.
El plan que Dios tiene para nosotros es trabajar en su  "viña".
El evangelio nos habla de este plan y camino de Dios para cada ser humano. La parábola evangélica es especialmente útil para los tiempos actuales. Hay muchos creyentes  que se creen con todos los derechos habidos y por haber. Buscan un premio permanente a su fidelidad y pretenden ser los primeros. La verdad es que habría que tener en cuenta los méritos de toda una vida dedicada al seguimiento de Cristo. Y hay hermanos verdaderamente ejemplares en ese camino. Pero son ellos precisamente los que también han de ejercer la máxima humildad y ponerse en el último lugar de la lista de retribuciones. No es fácil desprenderse de una cierta complacencia ante la satisfacción del deber cumplido. Y, sin embargo, no es lo que nos pide Cristo. Guarda, sin duda, relación el evangelio de hoy con la doctrina de la conversión de los pecadores y con la Parábola del Padre Miseriordioso. Aun convertidos en el mismo momento tendrán la misma paga que los fieles de "toda la vida".  La Misericordia del Señor les llevara a la gracia de Jesucristo , a la salvación y sanación y a a la vida eterna. Y, en este caso lo que dice Jesús respecto a las retribuciones es perfectamente aplicable. Va a dar a sus hijos fieles de siempre lo que les prometió, si restarles ni un céntimo, ni un gramo: la salvación. La única receta posible para no caer en pecados de superioridad respecto a los recién llegados a la gracia está en la última frase: "Así, los últimos serán los primeros y los primeros los últimos". Muchas veces, demasiadas veces nosotros no vivimos esta lógica de Dios.
 Pedimos que se nos reconozcan nuestros méritos, que se hagan santos a personas de nuestra cuerda. Claro que esto lo hacemos intentando  maquillar nuestros propósitos e intenciones intimas. Repetimos palabras suaves, incluso "palabras bíblicas". hacemos elocuentes discursos...
 ! Pero Dios sabe la verdad, toda nuestra verdad¡.

Asi nos lo presenta el SALMO 138, I-II
Dios está en todas partes y lo ve todo
1Señor, tú me sondeas y me conoces;
2me conoces cuando me siento o me levanto,
de lejos penetras mis pensamientos;
3distingues mi camino y mi descanso,
todas mis sendas te son familiares.
4No ha llegado la palabra a mi lengua,
y ya, Señor, te la sabes toda.
5Me estrechas detrás y delante,
me cubres con tu palma.
6Tanto saber me sobrepasa,
es sublime, y no lo abarco.
7¿Adónde iré lejos de tu aliento,
adónde escaparé de tu mirada?
8Si escalo el cielo, allí estás tú;
si me acuesto en el abismo, allí te encuentro;
9si vuelo hasta el margen de la aurora,
si emigro hasta el confín del mar,
10allí me alcanzará tu izquierda,
me agarrará tu derecha.
11Si digo: «Que al menos la tiniebla me encubra,
que la luz se haga noche en torno a mí»,
12ni la tiniebla es oscura para ti,
la noche es clara como el día.


XXV DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO. 21 de Septiembre de 2014.

 Lecturas del dia.

XXV DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO. 21 de Septiembre de 2014

Primera Lectura : Is 55,6-9

Buscad al Señor mientras se deja encontrar,
invocadlo mientras está cerca.
Que el malvado abandone su camino,
y el criminal sus planes;
el Señor se apiadará de él, si se convierte,
si se vuelve a nuestro Dios, que es rico en perdón.
Porque mis planes no son como vuestros planes,
ni vuestros caminos como los míos,
oráculo del Señor.
Cuanto dista el cielo de la tierra,
así mis caminos de los vuestros,
mis planes de vuestros planes.

Salmo : Sal 144,2-3.8-9.17-18

Todos los días te bendeciré
alabaré tu nombre sin cesar.
Grande es el Señor y digno de toda alabanza,
es inmensa su grandeza.
El Señor es clemente y compasivo,
paciente y rico en amor.
El Señor es bondadoso con todos,
a todas sus obras alcanza su ternura.
El Señor es fiel en todo lo que hace,
leal en todas sus acciones.
El Señor está cerca de los que lo invocan,
de todos los que lo invocan sinceramente.

Segunda Lectura : Flp 1,20c-24.27a


Cristo manifestará en mi cuerpo su gloria.
Porque para mí la vida es Cristo y morir significa una ganancia. Pero si continuar viviendo en este mundo va a suponer un trabajo provechoso, no sabría qué elegir. Me siento como forzado por ambas partes: por una, deseo la muerte para estar con Cristo, que es con mucho lo mejor; por otra, seguir viviendo en este mundo es más necesario para vosotros.
Únicamente os pido que llevéis una vida digna del evangelio de Cristo.

Evangelio : Mt 20,1-16

Por eso, con el reino de los cielos sucede lo que con el dueño de una finca que salió muy de mañana a contratar obreros para su viña. Después de contratar a los obreros por un denario al día, los envió a su viña. Salió a media mañana, vio a otros que estaban en la plaza sin trabajo, y les dijo: «Id también vosotros a la viña, y os daré lo que sea justo». Ellos fueron. Salió de nuevo a mediodía y a primera hora de la tarde e hizo lo mismo. Salió por fin a media tarde, encontró a otros que estaban sin trabajo y les dijo: «¿Por qué estáis aquí todo el día sin hacer nada?». Le contestaron: «Porque nadie nos ha contratado». Él les dijo: «Id también vosotros a la viña». Al atardecer, el dueño de la viña dijo a su administrador: «Llama a los obreros y págales el jornal, empezando por los últimos hasta los primeros». Vinieron los de media tarde y cobraron un denario cada uno. Cuando llegaron los primeros, pensaban que cobrarían más; pero también ellos cobraron un denario cada uno. Al recibirlo, se quejaban del dueño, diciendo: «Estos últimos han trabajado sólo un rato y les has pagado igual que a nosotros, que hemos soportado el peso del día y del calor». Pero él respondió a uno de ellos: «Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No quedamos en un denario? Toma lo tuyo y vete. Si yo quiero dar a este último lo mismo que a ti, ¿no puedo hacer lo que quiera con lo mío? ¿O es que tienes envidia porque yo soy bueno?». Así los últimos serán primeros, y los primeros, últimos.

martes, 16 de septiembre de 2014

¿Por qué lloro Jesús al llegar cerca de Jerusalén?


¿Por qué lloro Jesús al llegar cerca de Jerusalén?
Iglesia Dominus Flevit, Jerusalén
Según el capítulo 19 del Evangelio de Lucas, cuando Jesús se acercaba a Jerusalén, estaba mirando al Templo desde el Monte de los Olivos y lloraba por la futura destrucción de la ciudad. El predicaba que los enemigos derribarán el templo, y no dejaran "en ti piedra sobre piedra, por cuanto no conociste el tiempo de tu visitación" (Lucas 19:44)
Iglesia Dominus Flevit, Jerusalén
La mayoría de las personas asume que la frase "tu visita" significa la visita de Dios a la ciudad en la persona de Jesús. Esta no es la única explicación  posible. La palabra "visita" en Griego es episkopē, que significa "vigilar, proteger". Es la raíz de la palabra “episcopal” que significa “tener que ver con el obispo”, el cual supervisa la iglesia. Así que Jesús dice también que Jerusalén caerá porque sus habitantes no reconocieron su propia obligación de "cuidarla". La clase dirigente estaba demasiado ocupada con sus propios asuntos privados para atender adecuadamente a los marginados y demasiado corrupta para cuidar adecuadamente el carácter público de la ciudad. Tal como se pronosticó, esta falta de “supervisión” resulto en la destrucción de la ciudad solamente cuarenta años después de la visita de Jesús.

La debilidad de Jesús.


La debilidad de Jesús

" Él en persona, débil, nutre a los débiles, como la gallina a sus pollos, pues a ésta se hizo similar: ¡Cuántas veces quise, dice a Jerusalén, congregar a tus hijos bajo las alas, como gallina a sus pollos, y no quisiste! Por vuestra parte, hermanos, veis cómo la gallina se enferma con sus pollos. No se conoce ave ninguna que sea madre. Vemos a varios pájaros hacer el nido ante nuestros ojos; cada día vemos que golondrinas, cigüeñas, palomas hacen su nido, pero sólo al verlos en el nido reconocemos que son padres. La gallina, en cambio, enferma por sus polluelos de tal modo que, aunque ellos mismos no la sigan y no veas a los hijos, sin embargo, reconoces a la madre. Así sucede
por las caídas, las plumas erizadas, la voz ronca, todos sus miembros caídos y bajos, de manera que, como he dicho, aunque no veas a los hijos, entiendes que es madre. Así, pues, es Jesús enfermo, fatigado del viaje. Su viaje es la carne asumida por nosotros. Por cierto, ¿cómo está de viaje quien está en todas partes, quien nunca está ausente? ¿A dónde va o por qué va, sino porque no vendría a nosotros si no asumiera la forma de la carne visible? Porque, pues, se ha dignado venir a nosotros, apareciendo, asumida la carne, en forma de esclavo, esa asunción de la carne es su viaje. Por eso, «fatigado del viaje» ¿qué otra cosa significa sino fatigado en la carne? Jesús es débil en su carne; pero tú no te debilites; tú sé fuerte por su debilidad, porque lo que es débil de Dios es más fuerte que los hombres". (TRATADO 15 Comentario a Jn 4,1-42, predicado en Hipona en junio de 407).

sábado, 13 de septiembre de 2014

Comentario a las lecturas del domingo 14 de Septiembre. Domingo XXIV del Tiempo Ordinario La Exaltación de la Santa Cruz

Comentario a las lecturas del domingo 14 de Septiembre.

La fiesta de la exaltación de la cruz no significa que el cristianismo proclame una exaltación del sufrimiento, del dolor o del sacrificio por el sacrificio. Si así fuera, el Dios que pide esto de nosotros sería un Dios sádico que no merecería nuestro amor. Lo que exaltamos en esta fiesta no es la cruz (un instrumento más de tortura y ejecución como el cadalso o la silla eléctrica). Lo que exaltamos es el amor incondicional de un Dios que compartió nuestra condición humana y se comprometió con la realización del Reino hasta el final. Exaltamos al Crucificado que, habiendo amado a los suyos, los amó hasta el extremo. Y exaltamos a Dios que, como Abrahán, entregó a su Hijo Único, a su amado, para que todos tengamos vida en su nombre.
Es la fiesta de la entrega del AMOR.

La primera lectura, del libro de los Números, nos sitúa junto al pueblo de Israel en el camino hacia la tierra prometida. El pueblo, que tiene hambre y sed en el desierto, murmura contra Dios y contra Moisés. La murmuración es su gran pecado, pues expresa la desconfianza en el amor y el poder de Dios para cumplir lo que ha prometido: sacarles de la esclavitud y llevarles a una tierra fecunda, que mana leche y miel. Entonces le sobreviene al pueblo un castigo: serpientes venenosas provocan la muerte de muchos. El pueblo reconoce su pecado y pide a Moisés que interceda ante Dios por ellos. Dios les da la curación a través de un signo: una serpiente de bronce elevada sobre un mástil, a la que todos los mordidos debían mirar para vivir.
San Pablo explica este amor con  el himno  proclamado de la Carta a los Filipenses  en la segunda lectura.
Lo explica con un doble movimiento de Jesús: descenso y ascenso.
El primer momento ocurre en la Encarnación. Dios se hace hombre y se abaja, se vacía, “se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo, pasando por uno de tantos”. Y ese fue el estilo de toda su vida. Así lo continúa diciendo San Pablo: “Y así, actuando como un hombre cualquiera, se rebajó hasta someterse incluso a la muerte, y una muerte de cruz”. El primer movimiento es un abajamiento, una entrega. Jesús entrega toda su vida por amor a la humanidad, a cada persona, a ti y a mí. La vida de Jesús, desde el principio, hasta el final, es una entrega por amor.
El segundo movimiento es de ascenso. Dios abraza y acoge a su Hijo Jesús, que ha hecho de su vida una entrega sin límites. Y viene el segundo movimiento: el ascenso, la exaltación. “Por eso (por ese amor tan grande) Dios lo levantó sobre todo… de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se
doble…”. Dios no deja a su hijo en la muerte, sino que lo resucita, lo ensalza, lo eleva sobre todo. La exaltación de la Santa Cruz es la exaltación del amor más grande, la elevación del que se había abajado y anonadado (“todo el que se humilla será ensalzado”).
Y cuando Jesús se lo está explicando a Nicodemo (texto del evangelio), se lo dice usando dos palabras: “tanto amó…”. Tanto…
Hoy exaltamos el símbolo de nuestra fe cristiana porque, entre otras cosas, detrás de la puerta de la muerte, se encuentra la antesala de la vida. 
Hoy exaltamos la cruz porque, ella, sostiene un cuerpo que nos trae libertad, afán de superación, fe, esperanza y ganas de resucitar. La cruz nos recupera, nos rescata… ¡nos redime!
Hoy exaltamos la cruz porque, cuando las cosas se nos presentan en contra, sabemos que –cumplir la voluntad de Dios y ver a Dios en todo- nos hace esperar un mañana más feliz, una mañana de resurrección, un amanecer con respuestas.
Hoy exaltamos la cruz porque, entre otras cosas, los cristianos sabemos que, el amor de Dios, ha sido roturado, sacrificado, molido por el hombre en beneficio del propio hombre. Tal vez nunca lleguemos a entender en toda su profundidad el Misterio que ello abarca.

Para nuestra vida cotidiana no olvidemos que " LAS CRUCES CON AMOR SALVAN, SIN AMOR DESTRUYEN".

Lecturas. 14 de septiembre de 2014. XXIV Domingo del Tiempo Ordinario La Exaltación de la Santa Cruz


PRIMERA LECTURA
LECTURA DEL LIBRO DE LOS NÚMEROS 21,4b-9
En aquellos días, el pueblo estaba extenuado del camino, y habló contra Dios y contra Moisés:
--¿Por qué nos has sacado de Egipto para morir en el desierto? No tenemos ni pan ni agua, y nos da náusea ese pan sin cuerpo.
El Señor envió contra el pueblo serpientes venenosas, que los mordían, y murieron muchos israelitas. Entonces el pueblo acudió a Moisés, diciendo:
--Hemos pecado hablando contra el Señor y contra ti; reza al Señor para que aparte de nosotros las serpientes.
Moisés rezó al Señor por el pueblo, y el Señor le respondió:
--Haz una serpiente venenosa y colócala en un estandarte: los mordidos de serpiente quedarán sanos al mirarla.
Moisés hizo una serpiente de bronce y la colocó en un estandarte. Cuando una serpiente mordía a uno, él miraba a la serpiente de bronce y quedaba curado.
Palabra de Dios



SALMO RESPONSORIAL
SALMO 77
R.- NO OLVIDÉIS LAS ACCIONES DEL SEÑOR.
Escucha, pueblo mío, mi enseñanza,
inclinad el oído a las palabras de mi boca:
que voy a abrir mi boca a las sentencias,
para que broten los enigmas del pasado. R.

Cuando los hacía morir, lo buscaban,
y madrugaban para volverse hacia Dios;
se acordaban de que Dios era su roca,
el Dios Altísimo su redentor. R.

Lo adulaban con sus bocas,
pero sus lenguas mentían:
su corazón no era sincero con él,
ni eran fieles a su alianza. R.

Él, en cambio, sentía lástima,
perdonaba la culpa y no los destruía:
una y otra vez reprimió su cólera,
y no despertaba todo su furor. R.

SEGUNDA LECTURA
LECTURA DE LA CARTA DEL APÓSTOL SAN PABLO A LOS FILIPENSES 2,6-11
Cristo, a pesar de su condición divina, no hizo alarde de su categoría de Dios; al contrario, se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo, pasando por uno de tantos. Y así, actuando como un hombre cualquiera, se rebajó hasta someterse incluso a la muerte, y una muerte de cruz. Por eso Dios lo levantó sobre todo y le concedió el "Nombre-sobre-todo-nombre"; de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra, en el abismo, y toda lengua proclame: Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.
Palabra de Dios
ALELUYA 2 Cor 5, 19
Dios estaba en Cristo, reconciliando al mundo consigo, y a nosotros nos ha confiado la palabra de la reconciliación.

EVANGELIO
LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN 3, 13-17
En aquel tiempo, dijo Jesús a Nicodemo:
--Nadie ha subido al cielo, sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre. Lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre, para que todo el que cree en él tenga vida eterna. Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que no perezca ninguno de los que creen el él, sino que tengan vida eterna. Porque Dios no mandó su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.
Palabra del Señor

viernes, 12 de septiembre de 2014

La cruz por sí misma no salva.

"No me mueve, mi Dios, para quererte
el cielo que me tienes prometido,
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.
Tú me mueves, Señor, muéveme el verte
clavado en una cruz y escarnecido,
muéveme ver tu cuerpo tan herido,
muévenme tus afrentas y tu muerte.
Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera,
que aunque no hubiera cielo, yo te amara,
y aunque no hubiera infierno, te temiera.
No me tienes que dar porque te quiera,
pues aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera".
La cruz por sí misma no salva; lo que nos salvó fue el amor con el que y por el que Cristo aceptó morir en la Cruz.
Contemplamos la cruz en la que murió Cristo porque Cristo, muriendo en la cruz, nos dio la más grande prueba de su amor: nadie ama tanto a sus amigos como el que da la vida por ellos.
En el famoso soneto a Cristo crucificado se dice que lo que mueve realmente al que contempla a Cristo en la cruz es el amor: muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera que aunque no hubiera cielo yo te amara, aunque no hubiera infierno te temiera.
La religión cristiana no es una religión del sufrimiento: no amamos el dolor por el dolor, no nos gusta sufrir; amamos el dolor que salva, no porque duele, sino porque salva.
Dios es amor y sólo por amor nos ha salvado: tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna.
Cuando pedimos a Dios, todos los días, que por la señal de la santa cruz nos libre del mal, lo que realmente le pedimos es que sea su amor misericordioso el que nos guarde del mal. Dios quiere nuestro bien y que seamos felices, porque Dios no mandó su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salve por él. Cruces no nos van a faltar a lo largo de nuestra vida y nosotros, con amor y por amor, debemos hacer de estas cruces instrumentos de salvación, porque las cruces, llevadas con amor nos salvan, pero, si nos falta el amor nos destruyen.
Contemplando la cruz, ensalcemos el amor de Dios que, para salvarnos, aceptó, con amor y por amor, morir en una cruz. La cruz cristiana es una cruz redentora porque es la expresión máxima del amor redentor y misericordioso de Dios, nuestro Padre.