sábado, 22 de noviembre de 2014

Comentarios a las Lecturas del XXXIV Domingo del Tiempo Ordinario Jesucristo, Rey del Universo. 23 de noviembre de 2014

Comentarios a las Lecturas  del XXXIV Domingo del Tiempo Ordinario
Jesucristo, Rey del Universo. 23 de noviembre de 2014

 “al atardecer de la vida te examinarán del amor” ( Cesáreo Gabarain)
El último domingo del año litúrgico se celebra la fiesta de "Jesucristo, Rey del universo".
En las lecturas de este último domingo del año litúrgico no hemos leído las lecturas que se refieren a los hechos catastróficos que precederán a la venida del Hijo del Hombre, sino la lectura de Mateo 25, que se refiere a lo primero que hará el Hijo del Hombre cuando ya haya venido.
Es la culminación de todas las fiestas del Señor que hemos celebrado a lo largo del año. ¿Cómo, dónde, cuándo tiene que reinar Jesucristo? Su reino no es de este mundo, por eso su forma de reinar es desde la humildad, desde la cruz.... Su corona es de espinas, su cetro una caña cascada, su manto un trapo de color púrpura, su trono la cruz. Reina en el corazón de cada hombre y cada mujer que se acerca al otro, descubre su necesidad y le ayuda. Reina en aquél que descubre a Cristo en el rostro del mendigo, en la madre angustiada por el hijo que se pierde, en el anciano que se muere en soledad. Cristo debe reinar ya en nuestro interior, porque su Reino ya ha comenzado, pero todavía no ha llegado a su plenitud. Es el "ya, pero todavía no" en tensión escatológica.
En la primera lectura del Profeta Ezequiel, (Ez34, 11-12. 15-17) oímos al Señor Dios, Yahvé, el que expresa por boca del profeta Ezequiel su amor por las personas más desprotegidas y necesitadas. Los cristianos siempre hemos aplicado este texto del profeta Ezequiel, así como el salmo 22, a Cristo. El Profeta Ezequiel nos promete que en la Era Mesiánica el Hijo de David, el Mesías, será nuestro Rey-Pastor. Por culpa de sus jefes, Israel es un rebaño disperso. El Destierro de Babilonia es una calamidad que amenaza la misma supervivencia de Israel. Por eso va a intervenir Yahvé y va a realizar un plan de Redención y Salvación. Yahvé las rescata de todos los sitios adonde han sido desterradas y dispersadas; las reúne y congrega; las retorna al aprisco y a los pastos de Israel. Después del destierro ya no se restauró la Monarquía; el Rey-Pastor será Yahvé. Y ahora, desechados y castigados los malos pastores que en vez de ocuparse de las ovejas, egoístas y avaros sólo buscaron las propias conveniencias, Yahvé mismo se hace Pastor de su pueblo: «Yo mismo apacentaré mis ovejas, Yo mismo las llevaré a reposar. Oráculo de Yahvé».

Es lo mismo que se expresa en el salmo 22, que todos sabemos de memoria,  en  él podemos ver cómo sentimos nosotros ese amor y ese cuidado de Dios en primera persona: “El Señor es MI pastor… en verdes praderas me hace recostar… me conduce hacia fuentes tranquilas… repara mis fuerzas… me guía por el sendero justo… tu bondad y tu misericordia me acompañan todos los días de mi vida…”.
. En la segunda lectura  ( primera carta a los Corintios),  San Pablo recuerda una vez más a los cristianos de esa comunidad que con la resurrección de Cristo se ha hecho posible nuestra propia resurrección. "El último enemigo aniquilado será la muerte". Y esa resurrección unirá nuestra vida terrenal y la eterna.
El Evangelio de hoy, es parte del capítulo 25 del evangelio de San Mateo, guarda coherencia con los anteriores que hemos ido leyendo las últimas semanas  y que contienen advertencias firmes para el final de los tiempos. En definitiva, Jesús nos ha ido dado una serie de consejos a que vigilemos nuestra actitud ya que el tiempo se está consumando.
En este mundo terrenal, los pobres son la presencia de Dios, de Jesús, entre nosotros. Dios se manifiesta a través de ellos. Ellos son para nosotros palabra y presencia de Dios. Si queremos estar cerca de Dios, no podemos olvidar, ni estar lejos de los pobres. Dios no es indiferente ante el sufrimiento humano. Por eso, aquellos que en esta vida no encuentren justicia, serán recompensados por Dios en la resurrección al final de los tiempos. Ahí será restablecida toda justicia y todos será recapitulado y puesto en su justo orden. Ahí viviremos en plenitud ese proyecto de humanidad de Dios basado en el amor y la fraternidad entre todas las personas. Ahí también daremos cuenta de nuestra manera de actuar con los más necesitados, con los últimos de este mundo, con los pequeños, con los más pobres. Ahí recibiremos la herencia de Dios, de la cual somos herederos: “Venid vosotros, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo”.
Fuertes son  las palabras de Jesús. Y ninguno de nosotros quisiera oír, un día, el desprecio final que el Maestro expresa. Lo más duro es más pensar que no nos deje seguir a su lado, que no nos reconozca y que nos llame malditos. Las palabras cálidas con las que nos rogaba que fuéramos a su lado si estábamos cansados y agobiados se han desvanecido. Asimismo parece que quedan muy lejos las invitaciones a portar carga y yugo suaves y ligeros. Nuestra salvación es un asunto personal, en cuanto que es una respuesta al Señor, respuesta que se expresa a través de nuestras obras.
Es cierto que contamos con la ayuda de Dios, sin la cual habría posibilidad alguna. Pero eso no quiere decir que podamos transferir nuestra responsabilidad. Jesús nos ido repitiendo que hemos de perseverar, vigilar y estar atentos.

Lecturas del XXXIV Domingo del Tiempo Ordinario Jesucristo, Rey del Universo 23 de noviembre de 2014.

Lecturas  del XXXIV Domingo del Tiempo Ordinario
Jesucristo, Rey del Universo
23 de noviembre de 2014



PRIMERA LECTURA
LECTURA DE LA PROFECÍA DE EZEQUIEL 34, 11-12. 15-17.
Así dice el Señor Dios:
--Yo mismo en persona buscaré a mis ovejas, siguiendo su rastro. Como sigue el pastor el rastro de su rebaño, cuando las ovejas se le dispersan, así seguiré yo el rastro de mis ovejas y las libraré, sacándolas de todos los lugares por donde se desperdigaron un día de oscuridad y nubarrones. Yo mismo apacentaré mis ovejas, yo mismo las haré sestear --oráculo del Señor Dios--. Buscaré las ovejas perdidas, recogeré a las descarriadas; vendaré a las heridas; curaré a las enfermas: a las gordas y fuertes las guardaré y las apacentaré como es debido. Y a vosotras, mis ovejas, así dice el Señor: Voy a juzgar entre oveja y oveja, entre carnero y macho cabrío.
Palabra de Dios.



SALMO RESPONSORIAL
SALMO 22
R. - EL SEÑOR ES MI PASTOR, NADA ME FALTA.

El Señor es mi pastor, nada me falta:
en verdes praderas me hace recostar. R.-

Me conduce hacia fuentes tranquilas,
y repara mis fuerzas;
me guía por el sendero justo,
por el honor de su nombre. R.-

Preparas una mesa ante mí,
enfrente de mis enemigos;
me unges la cabeza con perfume,
y mi copa rebosa. R.-

Tu bondad y tu misericordia me acompañan
todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa del Señor,
por años sin término. R.-



SEGUNDA LECTURA
LECTURA DE LA PRIMERA CARTA DEL APÓSTOL SAN PABLO A LOS CORINTIOS 15, 20-26a. 28
Hermanos:
Cristo resucitó de entre los muertos: el primero de todos. Si por un hombre vino la muerte, por un hombre ha venido la resurrección. Si por Adán murieron todos, por Cristo todos volverán a la vida. Pero cada uno en su puesto: primero Cristo, como primicia; después, cuando él vuelva, todos los que son de Cristo; después los últimos, cuando Cristo devuelva a Dios Padre su reino, una vez aniquilado todo principado, poder y fuerza. Cristo tiene que reinar hasta que Dios haga de sus enemigos estrado de sus pies. El último enemigo aniquilado será la muerte. Al final, cuando todo esté sometido, entonces también el Hijo se someterá a Dios, al que se lo había sometido todo. Y así Dios lo será todo para todos.
Palabra de Dios.



ALELUYA Mc 11, 10
Bendito el que viene en nombre del Señor. Bendito el reino que llega, el de nuestro padre David.




EVANGELIO
LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO 25, 31-46
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
-- Cuando venga en su gloria el Hijo del hombre, y todos los ángeles con él, se sentará en el trono de su gloria, y serán reunidas ante él todas las naciones. Él separará a unos de otros, como un pastor separa las ovejas de las cabras. Y pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda. Entonces dirá el rey a los de su derecha: "Venid vosotros, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme." Entonces los justos le contestarán: "Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber?; ¿cuándo te vimos forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos?; ¿cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte?" Y el rey les dirá: "Os aseguro que cada vez que lo hicisteis con uno de éstos, mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis." Y entonces dirá a los de su izquierda: "Apartaos de mi, malditos, id al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre y no me disteis de comer, tuve sed y no me disteis de beber, fui forastero y no me hospedasteis, estuve desnudo y no me vestisteis, enfermo y en la cárcel y no me visitasteis." Entonces también éstos contestarán: "Señor, ¿cuándo te vimos con hambre o con sed, o forastero o desnudo, o enfermo o en la cárcel, y no te asistimos?" Y él replicará: "Os aseguro que cada vez que no lo hicisteis con uno de éstos, los humildes, tampoco lo hicisteis conmigo." Y éstos irán al castigo eterno, y los justos a la vida eterna.
Palabra del Señor

martes, 18 de noviembre de 2014

Bellezas de la naturaleza: siguiendo las huellas del Creador.



Un experto en pintura, fácilmente reconoce un cuadro de Degas, Renoir, Van Gogh, Picasso, etc., aunque jamás haya visto esa obra particular. ¿Por qué puede hacerlo? Por dos razones muy sencillas:
1.- Porque el artista ha dejado algo de su personalidad en cada una de sus obras.
2.-Porque el experto tiene la capacidad para reconocer la huella del autor.

El ser humano es la mayor obra que jamás haya sido creada y, como toda obra de arte, el Creador ha dejado en él su huella. No todos los humanos somos expertos en arte, por eso no todos los hombres tenemos la capacidad para reconocer las huellas del Autor.

sábado, 15 de noviembre de 2014

Comentarios a las lecturas del Domingo XXXIII del T.O.16 de noviembre de 2014.

Comentarios a las lecturas del Domingo XXXIII del T.O.16 de noviembre de 2014.
Hoy celebramos el Día de la Iglesia Diocesana. Cada uno de nosotros, con nuestros talentos y capacidades, formamos la Iglesia Diocesana. No es algo extraño a nosotros. Es la gran familia que rompe las distancias locales y se abre a la comunión con otras parroquias de la misma provincia. Y cada una de las diócesis se une también en comunión con la Iglesia Universal. La Diócesis es nuestra gran familia, la casa grande donde todos cabemos y tenemos nuestro sitio. Hoy es su día. Hoy pedimos en nuestra Eucaristía por todas las parroquias de nuestra diócesis, por todas sus actividades pastorales

El hilo conductor de las lecturas de este domingo es la de administrar.

En la primera lectura (Proverbios 31, 10-13. 19-20. 30-31 )tenemos ya un ejemplo de buena administración, donde a través del ejemplo de una mujer, se nos invita a todos, hombres y mujeres, a cuidar lo que tenemos y a administrarlo para el bien de todos. La “mujer hacendosa” podemos ser cualquiera de nosotros, en la medida en que nuestro trabajo sirve para producir “ganancias y no pérdidas todos los días de su vida”. Su marido se fía de ella, nos dice el sabio inspirado por Dios, y no le faltan riquezas. Le trae ganancias y no pérdidas todos los días de su vida... Maravilloso tesoro y dichoso quien lo encuentra. Ideal sublime que toda mujer ha de afanarse por conseguir: ser una bendición de Dios donde quiera que se encuentre, poner al servicio de los demás toda la riqueza de su condición femenina. Dar ternura a la vida, dar sencillez y belleza, dar serenidad y sosiego. Convertir cada casa en un lugar apacible y cómodo, en un hogar limpio y tranquilo en el que permanezca la paz y la alegría de Dios.
La Iglesia “esposa de Cristo” esta llamada a ser esa mujer hacendosa.
Además, de lo que ella hace se benefician los más pobres,” los predilectos del Señor” ya que “abre sus manos al necesitado y extiende el brazo al pobre”. La Iglesia esta llamada a ser quien defienda a la persona humana como “criatura predilecta de Dios”.

En el Salmo responsorial se nos recuerda con que características de vida debemos de ser administradores. Con actitud de temor a Dios, que supones estar atentos a su voluntad y designios para nuestra vida. Con esta actiud de temor recibiremos la bendición del Señor en nuestra vida diaria.
“ esta es la bendición del hombre que teme al Señor.
Que el Señor te bendiga desde Sión,
que veas la prosperidad de Jerusalén
todos los días de tu vida”. 

En la segunda lectura San Pablo nos habla del tema de cuándo será el momento en que el Señor nos pida cuentas, le dice a su comunidad que “el día del Señor llegará como un ladrón en la noche”, es decir, que no sabemos cómo ni cuándo. Lo que sí que podemos cuidar es la actitud a tener durante ese tiempo de espera: la vigilancia. “Estemos vigilantes y vivamos sobriamente”, dice San Pablo al final de la segunda lectura, todo lo contrario a enterrar nuestros talentos y dedicarnos a esperar a que vuelva el Señor que nos los encomendó. En la comunidad cristiana estamos llamados a vivir como corresponde a los seguidores de Jesús, multiplicando los talentos que Dios nos ha dado y poniéndolos al servicio de todos. En la medida en que vivamos así, estaremos viviendo como “hijos de la luz” y no tendremos porque temer nada en ese día final, ya que hemos acogido el evangelio y lo estamos viviendo, no sin dificultad, pero lo vamos haciendo.

El evangelio nos presenta la Parábola de los talentos.
“Fui a esconder tu talento bajo tierra”.
La Parábola de hoy nos sitúa ante algo que se nos da y como es algo que se nos da, que se nos confía, nos situamos como “empleados” (así los define la parábola) y no como “propietarios”. Lo que tenemos no es nuestro, nos ha sido dado, gratuitamente, para nuestro bien y el de los que nos rodean. Hay alguien, por tanto, que confía en nosotros y nos encomienda esto que es muy valioso, lo cual nos da seguridad, pero al mismo tiempo, nos llama a la responsabilidad. Somos invitados a ser buenos administradores de eso que recibimos.
La tentación en este momento de la historia es la tentación del conservadurismo y esta es más fuerte en tiempos de crisis religiosa, como la que atravesamos. Es fácil entonces invocar la necesidad de controlar la ortodoxia, reforzar la disciplina y la normativa; asegurar la pertenencia fiel a la Iglesia.
Muchas veces es más cómodo “repetir” de manera monótona que los caminos heredados del pasado, ignorando los interrogantes, las contradicciones y los planteamientos del hombre moderno, pero ¿de qué sirve todo ello si no somos capaces de transmitir luz y esperanza a los problemas y sufrimientos que sacuden a los hombres y mujeres de nuestros días?.
Las actitudes que estamos llamados a cuidar en este momento de la historia, son aquellas que ayuden a la escucha del Espíritu” que todo lo hace nuevo. Lo más grave puede ser que, lo mismo que le sucedió al tercer siervo de la parábola, también nosotros creamos que estamos respondiendo fielmente a Dios con nuestra actitud conservadora, cuando estamos defraudando sus expectativas. El principal quehacer de la Iglesia hoy no puede ser conservar el pasado, sino aprender a comunicar la Buena Noticia de Jesús en una sociedad sacudida por cambios socioculturales que ocurren con una rapidez vertiginosa e imprevisible.

Lecturas del XXXIII Domingo del Tiempo Ordinario 16 de noviembre de 2014

Lecturas del XXXIII Domingo del Tiempo Ordinario
16 de noviembre de 2014


PRIMERA LECTURA
LECTURA DEL LIBRO DE LOS PROVERBIOS 31, 10-13. 19-20. 30-31
Una mujer hacendosa, ¿quién la hallará? Vale mucho más que las perlas. Su marido se fía de ella, y no le faltan riquezas. Le trae ganancias y no pérdidas todos los días de su vida. Adquiere lana y lino, los trabaja con la destreza de sus manos. Extiende la mano hacia el huso, y sostiene con la palma la rueca. Abre sus manos al necesitado y extiende el brazo al pobre. Engañosa es la gracia, fugaz la hermosura, la que teme al Señor merece alabanza. Cantadle por el éxito de su trabajo, que sus obras la alaben en la plaza.
Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL. SALMO 127
R.- DICHOSO EL QUE TEME AL SEÑOR.

¡Dichoso el que teme al Señor
y sigue sus caminos!
Comerás del fruto de tu trabajo,
serás dichoso, te irá bien. R.-

Tu mujer, como parra fecunda,
en medio de tu casa; tus hijos,
como renuevos de olivo,
alrededor de tu mesa. R.-

Ésta es la bendición del hombre
que teme al Señor.
Que el Señor te bendiga desde Sión,
que veas la prosperidad de Jerusalén
todos los días de tu vida. R.-

SEGUNDA LECTURA
LECTURA DE LA PRIMERA CARTA DEL APÓSTOL SAN PABLO A LOS TESALONICENSES 5, 1-6
Hermanos:
En lo referente al tiempo y a las circunstancias no necesitáis que os escriba. Sabéis perfectamente que el Día del Señor llegará como un ladrón en la noche. Cuando estén diciendo: "paz y seguridad", entonces, de improviso, les sobrevendrá la ruina, como los dolores de parto a la que está encinta, y no podrán escapar. Pero vosotros, hermanos, no vivís en tinieblas, para que ese día no os sorprenda como un ladrón, porque todos sois hijos de la luz e hijos del día; no lo sois de la noche ni de las tinieblas. Así, pues, no durmamos como los demás, sino estemos vigilantes y despejados.
Palabra de Dios.



ALELUYA Jn 15, 4a. 5b
Permaneced en mi, y yo en vosotros --dice el Señor--, el que permanece en mí da mucho fruto.

EVANGELIO
LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO 25, 14-15.19-21
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola:
--Un hombre, al irse de viaje, llamó a sus empleados y los dejó encargados de sus bienes: a uno le dejó cinco talentos de plata, a otro dos, a otro uno, a cada cual según su capacidad; luego se marchó. El que recibió cinco talentos fue enseguida a negociar con ellos y ganó otros cinco. El que recibió dos hizo lo mismo y ganó otros dos. En cambio el que recibió uno hizo un hoyo en la tierra y escondió el dinero de su señor.
Al cabo de mucho tiempo volvió el señor de aquellos empleados y se puso a ajustar las cuentas con ellos. "Señor, cinco talentos me dejaste; mira, he ganado otros cinco." Su señor le dijo: "Muy bien. Eres un empleado fiel y cumplidor; como has sido fiel en lo poco, te daré un cargo importante; pasa al banquete de tu señor." Se acercó luego el que había recibido dos talentos y dijo: "Señor, dos talentos me dejaste; mira he ganado otros dos." Su Señor le dijo: "Muy bien. Eres un empleado fiel y cumplidor; como has sido fiel en lo poco, te daré un cargo importante; pasa al banquete de tu señor."
Finalmente, se acercó el que había recibido un talento y dijo: "Señor, sabía que eras exigente, que siegas donde no siembras y recoges donde no esparces; tuve miedo y fui a esconder tu talento bajo tierra. Aquí tienes lo tuyo." El señor le respondió: "Eres un empleado negligente y holgazán. ¿Conque sabías que siego donde no siembro y recojo donde no esparzo? Pues debías haber puesto mi dinero en el banco para que al volver yo pudiera recoger lo mío con los intereses. Quitadle el talento y dádselo al quien tiene diez. Porque al que tiene se le dará y le sobrará; pero al que no tiene, se le quitará hasta lo que tiene. Y a ese empleado inútil echadlo fuera, a las tinieblas; allí será el llanto y el rechinar de dientes”.
Palabra del Señor.

miércoles, 12 de noviembre de 2014

La Biblia.



 LA SANTA BIBLIA
ANTIGUO TESTAMENTO

NUEVO TESTAMENTO

lunes, 10 de noviembre de 2014

Comentarios a las lecturas del XXXII Domingo del Tiempo Ordinario. La Dedicación de la Basílica de Letrán. 9 de noviembre de 2014

XXXII Domingo del Tiempo Ordinario. La Dedicación de la Basílica de Letrán. 9 de noviembre de 2014
La Iglesia celebra hoy la dedicación de la Basílica de Letrán, catedral de la ciudad de Roma desde el 9 de noviembre del año 324. Es la más antigua y la de rango más alto entre las cuatro basílicas mayores de Roma, y tiene el título honorífico de “Madre y cabeza de toda las iglesias de la ciudad de Roma y de toda la tierra”.
La primera lectura, del profeta Ezequiel, recuerda el templo de Jerusalén, símbolo de la presencia de Dios en medio del pueblo. Salomón construyó el santuario, que ya había querido realizar su padre, David. Con el final de estas obras se cierra la gran etapa de peregrinación por el desierto desde tierras de Egipto. El Dios peregrino instaura su morada entre los habitantes de la ciudad. La Nube que dirigió al pueblo por el desierto mora en el templo. Con la deportación a Babilonia, el sacerdote y profeta Ezequiel vio "que venía del norte un viento huracanado, una gran nube y zigzagueo de relámpagos...". La Gloria del Señor, su Nube abandona el templo de Jerusalén para morar entre los desterrados de Babilonia. Es la infidelidad del pueblo a Dios lo que ocasiona su ruina. Con el abandono del templo por Dios se consuma el destierro. Pero el seguirá presente en medio del pueblo, porque no puede encerrarse en unos muros.
La visión del torrente que mana de la fachada del Templo y llega hasta el Mar Muerto, revitalizando los que encuentra a su paso es una de las imágenes más expresivas del libro de Ezequiel. Aunque tiene contiene datos geográficos concretos, el relato tiene carácter simbólico y muestra como la renovación del Templo aportará toda clase de bienes.
Los Santos Padres ven en el manantial del Templo las aguas del Bautismo, que brotan del costado herido de Cristo que es la Vida. Lo cual significa que nosotros bajamos al agua cargados con el pecado original, y subimos del agua limpios de ese pecado, llevando en nuestro espíritu la esperanza en Jesucristo, nuestro Salvador y Redentor.

En el Salmo (salmo 45),continua la idea del agua que todo lo recrea y vitaliza a través de la cual actúa Dios. . Decimos en la antifona: “ El correr de las acequias alegra la ciudad de Dios, el Altísimo consagra su morada”.
Las trea estrofas van explicitando esta idea.
“ Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza,
poderoso defensor en el peligro.
Por eso no tememos aunque tiemble la tierra,
y los montes se desplomen en el mar. R.

El correr de las acequias alegra la ciudad de Dios,
el Altísimo consagra su morada.
Teniendo a Dios en medio, no vacila;
Dios la socorre al despuntar la aurora. R.

El Señor de los ejércitos está con nosotros,
nuestro alcázar es el Dios de Jacob.
Venid a ver las obras del Señor,
las maravillas que hace en la tierra:
pone fin a la guerra hasta el extremo del orbe”.

San Pablo en su carta a los Corintios 3, 9c-11. 16-17, presenta la metáfora del templo para explicar la realidad del ser cristiano y de la comunidad de quienes están en el Señor. Naturalmente es una metáfora, en la cual lo más importante no es el templo material, sino la comunidad cristiana. Aun cuando la comunidad, la Iglesia, sea muy importante, es imposible olvidar a Cristo como fundamento. ¿No sabéis que sois templo de Dios y que el Espíritu de Dios habita en vosotros? El templo de Dios es santo, ese templo sois vosotros. San Pablo conocía por propia experiencia las limitaciones y tendencias pecaminosas de su cuerpo, hasta el punto de que en alguna ocasión llegó a exclamar: ¡cuándo me libraré de este cuerpo mortal! Pero también conocía por propia experiencia que el espíritu que habitaba en él, el espíritu de Cristo, era santo. El texto subraya la responsabilidad de colaborar con Cristo y la seriedad de ese compromiso.
En el evangelio San. Juan presenta el episodio de la purificación del templo como el principio de la automanifestación de Jesús. Jesús se llena de indignación ante el espectáculo del mercado montado en el mismo atrio del Templo por los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, así como aquellos cambista que facilitaban la moneda válida en Israel. Es cierto que trataban de facilitar a los peregrinos sus sacrificios y limosnas para el Templo. Pero debieron hacerlo fuera del recinto sagrado. Ante aquella actuación inesperada, los discípulos recordaron que está escrito “el celo de tu casa me consume”. El celo por la casa de Dios le llevará a la muerte. Esto evidencia a los ojos de los discípulos que este acto de Jesús representa un momento decisivo en su vida y en su muerte. Jesús relativiza la importancia del Templo como "lugar de culto", señalando que la cuestión no es si en Jerusalén o en Garizím, sino en el corazón y en la actitud que tenemos cuando damos culto a Dios. Jesús se atreve a decir que era capaz de destruir el Templo y levantarlo en tres días. Hablar así para los judíos ortodoxos era una blasfemia. Pero Él se refería al templo de su cuerpo, que iba a morir y resucitar. A Juan le interesa dejar ya claro, desde el comienzo de su evangelio, que ya no es el templo material, como ocurría en el Antiguo Testamento, el centro de la fe de los creyentes. Tenemos un Nuevo Testamento y, para los cristianos, el verdadero templo de Dios es Cristo. El verdadero templo donde Dios habita ahora es en Cristo, no en templos materiales. A Dios debemos adorarlo en espíritu y en verdad, es decir, en el espíritu de Cristo. Los cristianos que viven en el espíritu de Cristo son también ellos mismos templos de Dios y Dios habita en ellos.
Reflexionemos sobre nuestra forma personal de vivir nuestra relación con Dios y veamos si son adecuadas las expresiones y actitudes de nuestra vida cristiana, para que como dice el Evangelio: “viendo vuestras obras, alaben al Padre celestial”.

Lecturas del XXXII Domingo del Tiempo Ordinario. La Dedicación de la Basílica de Letrán. 9 de noviembre de 2014

Lecturas del XXXII Domingo del Tiempo Ordinario. La Dedicación de la Basílica de Letrán
9 de noviembre de 2014


PRIMERA LECTURA
LECTURA DE LA PROFECÍA DE EZEQUIEL 47, 1-2. 8-9. 12
En aquellos días, el ángel me hizo volver a la entrada del templo. Del zaguán del templo manaba agua hacia levante —el templo miraba a levante—. El agua iba bajando por el lado derecho del templo, al mediodía del altar. Me sacó por la puerta septentrional y me llevó a la puerta exterior que mira a levante.
El agua iba corriendo por el lado derecho. Me dijo:
—Estas aguas fluyen hacia la comarca levantina, bajarán hasta la estepa, desembocarán en el mar de las aguas Salobres, y lo sanearán. Todos los seres vivos que bullan allí donde desemboque la corriente, tendrán vida; y habrá peces en abundancia. Al desembocar allí estas aguas, quedará saneado el mar y habrá vida dondequiera que llegue la corriente. A la vera del río, en sus dos riberas, crecerán toda clase de frutales; no se marchitarán sus hojas ni sus frutos se acabarán; darán cosecha nueva cada luna, porque los riegan aguas que manan del santuario; su fruto será comestible y sus hojas medicinales.
Palabra de Dios



SALMO RESPONSORIAL
SALMO 45
R. EL CORRER DE LAS ACEQUIAS ALEGRA LA CIUDAD DE DIOS, EL ALTÍSIMO
CONSAGRA SU MORADA.
Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza,
poderoso defensor en el peligro.
Por eso no tememos aunque tiemble la tierra,
y los montes se desplomen en el mar. R.

El correr de las acequias alegra la ciudad de Dios,
el Altísimo consagra su morada.
Teniendo a Dios en medio, no vacila;
Dios la socorre al despuntar la aurora. R.

El Señor de los ejércitos está con nosotros,
nuestro alcázar es el Dios de Jacob.
Venid a ver las obras del Señor,
las maravillas que hace en la tierra:
pone fin a la guerra hasta el extremo del orbe. R.



SEGUNDA LECTURA
LECTURA DE LA PRIMERA CARTA DEL APÓSTOL SAN PABLO A LOS CORINTIOS 3, 9c-11. 16-17
Hermanos:
Sois edificio de Dios. Conforme al don que Dios me ha dado, yo, como hábil arquitecto, coloqué el cimiento, otro levanta el edificio. Mire cada uno cómo construye. Nadie puede poner otro cimiento fuera del ya puesto, que es Jesucristo. ¿No sabéis que sois templo de Dios y que el Espíritu de Dios habita en vosotros? Si alguno destruye el templo de Dios, Dios lo destruirá a él; porque el templo de Dios es santo: ese templo sois Vosotros.
Palabra de Dios



ALELUYA 2 Cro 7, 16
Elijo y consagro este templo –dice el Señor—para que esté en él mi nombre eternamente.



EVANGELIO
LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN 2, 13-22
Se acercaba la Pascua de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén. Y encontró en el templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas sentados; y, haciendo un azote de cordeles, los echó a todos del templo, ovejas y bueyes; y a los cambistas les esparció las monedas y les volcó las mesas; y a los que vendían palomas les dijo:
—Quitad esto de aquí; no convirtáis en un mercado la casa de mi Padre».
Sus discípulos se acordaron de lo que está escrito: «El celo de tu casa me devora».
Entonces intervinieron los judíos y le preguntaron:
— ¿Qué signos nos muestras para obrar así?
Jesús contestó:
—Destruid este templo, y en tres días lo levantaré.
Los judíos replicaron:
—Cuarenta y seis años ha costado construir este templo, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?
Pero él hablaba del templo de su cuerpo. Y, cuando resucitó de entre los muertos, los discípulos se acordaron de que lo había dicho, y dieron fe a la Escritura y a la palabra que había dicho Jesús.
Palabra del Señor

jueves, 6 de noviembre de 2014

A Jesús crucificado.

SONETO A JESÚS CRUCIFICADO

No me mueve, mi Dios, para quererte,
el cielo que me tienes prometido;
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.
Tú me mueves, Señor, muéveme al verte

clavado en una Cruz y escarnecido;
muéveme el ver tu cuerpo tan herido;
muévenme tus afrentas y tu muerte.
Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera,
que aunque no hubiera cielo, yo te amara,
y aunque no hubiera infierno, te temiera.
No me tienes que dar porque te quiera;
pues aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero, te quisiera.



El soneto se compone de 14 versos endecasílabos (11 sílabas). Éste pertenece al siglo de Oro Español. Sus versos son muy profundos, y la persona que lo escribió transpira una gran religiosidad. Aunque el soneto es anónimo, los expertos lo atribuyen a San Juan de la Cruz o a Santa Teresa de Jesús.

sábado, 1 de noviembre de 2014

Comentario de las lecturas del Domingo XXXI del Tiempo Ordinario. Conmemoración de todos los Fieles Difuntos.2 de noviembre de 2014.

Domingo XXXI del Tiempo Ordinario. Conmemoración de todos los Fieles Difuntos.2 de noviembre de 2014.
Si ayer recordábamos a aquellas personas que son modelo de vida por su unión con Cristo y que son santos porque están en el cielo, hoy nuestra oración tiene presente a todos aquellos que hay echo camino entre nosotros y que ya no están, confiando en la misericordia de Dios que los acoge a su lado. Por ellos pedimos de manera especial. Y esta confianza brota y está expresada en una oración muy bonita que rezaremos después en el momento de la plegaria eucarística y que es el prefacio I de difuntos. La confianza y la esperanza en que la muerte no tiene la última palabra para nosotros, los cristianos, nos la da el mismo Jesús que, con su muerte y resurrección, destruyó la muerte y nos abrió las puertas de la vida.
La primera lectura es del Libro de las Lamentaciones (Lam 3,17-26) nos presenta, precisamente, el lamento de quien espera ya, en silencio la salvación del Señor, aunque no esconde explicar su desánimo. Es un texto duro, sin duda.
El salmo responsorial de Día de los difuntos, se inicia diciendo: " Desde lo hondo a ti grito, Señor; Señor, escucha mi voz; estén tus oídos atentos a la voz de mi súplica. 
El Salmo 129 es el conocidísimo “De Profundis” muy usado en exequias. Su primer verso es impresionante: “Desde lo más profundo clamo a ti Señor”.
La Palabra revelada tiene muchas veces un matiz sereno y fuerte contra cualquier obstáculo que pueda surgir. “Si Dios está con nosotros, ¿quién contra nosotros?... ¿Quién nos separará del amor de Cristo?. El salmo aunque está redactado en primera persona, siendo el salmista el que habla con Diosm nos sirve a nosotros, creyentes del siglo XXI, sus palabras están escritas para que también nosotros las pronunciemos, haciéndolas propias. Con ellas y desde ellas, en medio de nuestra debilidad y nuestra miseria, no perdamos nunca el gozo y la paz. Pensemos en que Dios nos sostiene y ayuda, nos protege y defiende. Digamos también nosotros, llenos de fe y de esperanza: Si Dios está conmigo, ¿a qué o a quién temeré?
La segunda lectura pertenece al capítulo sexto de la Carta del Apóstol San Pablo a los Romanos. Y ahí hemos podido escuchar unas palabras impresionantes que, desde luego, definen perfectamente la celebración de hoy: “Por tanto, si hemos muerto con Cristo, creemos que también viviremos con él, pues sabemos que Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, ya no muere más; la muerte ya no tiene dominio sobre él.”
En el evangelio de San Juan, en su capítulo 14, Jesús nos ha ofrecido la razón de su marcha: va a prepararnos la vida futura. Dice: “En la casa de mi Padre hay muchas estancias, y me voy a prepararos sitio. Cuando vaya y os prepare sitio, volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo, estéis también vosotros”. La vida futura, la vida tras la muerte es ir a la Casa del Padre a vivir con Jesús para siempre. Y eso es lo que con enorme alegría debemos celebrar hoy.
Pero mientras estemos en este mundo, el Señor no nos deja solos, escuchamos en el texto evangélico: Le pregunta de los discípulos: -Señor, no sabemos a dónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?”
Jesús le responde:
-- Yo soy el camino, y la verdad, y la vida. Nadie va al Padre sino por mí.