jueves, 1 de enero de 2015

Comentarios a las lecturas de la Fiesta deSanta María, Madre de Dios 1 de Enero de 2015


Hoy celebramos la festividad religiosa de Santa María, Madre de Dios. Yo creo que la Virgen María puede ser para nosotros, los cristianos, un buen ejemplo de alma en paz. Ante el misterio de Dios ella no intentó entenderlo, se limitó a adorarlo con profunda reverencia y emoción. ¡Meditaba en su corazón todas esas cosas que le contaban y ella no entendía! Los grandes pintores siempre han pintado a María con un rostro lleno de paz. Estaba llena de Dios y Dios era su paz.
Hoy también celebramos la jornada mundial de la paz Este año  el lema  es “No esclavos, sino hermanos”. El tema de la reflexión recuerda la carta de san Pablo a Filemón, en la que le pide que reciba a Onésimo, antiguo esclavo suyo, como hermano. La reflexión del Papa es bastante larga; destacan: la fraternidad, que crea la red de relaciones fundamentales para la construcción de la familia humana creada por Dios. La comunidad cristiana como  lugar de la comunión vivida en el amor entre los hermanos. La esclavitud que hoy, como resultado de un desarrollo positivo de la conciencia de la humanidad, está oficialmente abolida en el mundo. Sin embargo, hay todavía millones de personas privadas de su libertad y obligadas a vivir en condiciones similares a la esclavitud: trabajadores oprimidos, muchos emigrantes, personas obligadas a ejercer la prostitución, mendicidad, producción y venta de drogas, niños soldados, paro, corrupción, conflictos armados, violencia, crimen, terrorismo, dictadura del dinero… etc. Afortunadamente, muchas instituciones e Institutos religiosos trabajan en contextos difíciles, para romper las cadenas invisibles que tienen encadenadas a las víctimas con sus explotadores. En pleno siglo XXI, se continua necesitando  leyes justas, centradas en la persona humana, que defiendan los derechos fundamentales de todas las personas.  Aunque hoy no se continua hablando de países ricos y países pobres, esta realidad continua existiendo  (las multinacionales y los poderes facticos del imperialismo económico , que impregna toda clase de ideologías, diluyendo su poder corrosivo en un vocabulario suave)requiere una  necesaria cooperación en diferentes niveles, que incluya a las instituciones nacionales e internacionales, así como a las organizaciones de la sociedad civil y del mundo empresarial. Invito a todos, según su puesto y responsabilidad, a realizar gestos de fraternidad con los que se encuentran en estado de sometimiento. Globalicemos la fraternidad, no la esclavitud ni la indiferencia. Sabemos que Dios nos pedirá a cada uno de nosotros: ¿Qué has hecho con tu hermano?.

La primera lectura ( Números, 6,22-27),  es una bellísima fórmula de bendición que el Señor, a través de Moisés, confió a los sacerdotes para que la pronunciaran sobre el pueblo. El verbo bendecir es uno de los más usados en las Sagradas Escrituras. Etimológicamente equivale a decir bien.
Esta bendición es  la misma bendición que todavía hoy utilizan judios en las celebraciones de la sinagoga. Estas palabras no son un simple deseo o una fórmula ritual de saludo. Es Dios mismo quien ha revelado esta bendición, con la cual él mismo se dona a su pueblo. La bendición sacerdotal hace que el pueblo participe del Nombre de Dios, es decir, de su dinamismo vital, de su fecundidad, de su misterio santo. La bendición, en sentido bíblico, no es simplemente una declaración de buena voluntad, sino algo eficaz en la vida del hombre, desencadena una novedad, produce un evento. El texto pone la bendición de Dios en relación con el rostro de Dios: “el Señor haga brillar su rostro sobre ti”, “el Señor te muestre su rostro”. En el mundo bíblico ver el rostro es ver a la persona; y ver el rostro de alguien importante (un rey, por ejemplo) significa ser admitido a su presencia, con la confianza de que tal acogida será favorable. Que el Seños nos dé salud, trabajo, alegría y reine el amor en nuestra vida.

En el salmo de hoy (Salmo 66), pedimos la bendición de Dios.
R.- EL SEÑOR TENGA PIEDAD Y NOS BENDIGA.
 Las estrofas nos recuerdan aspectos unidos a la bendición de Dios.

El Señor tenga piedad y nos bendiga,
ilumine su rostro sobre nosotros:
conozca la tierra tus caminos,
Todos los pueblos tu salvación.

Que canten de alegría las naciones,
porque riges el mundo con justicia,
riges los pueblos con rectitud,
Y gobiernas las naciones de la tierra.

Oh Dios, que te alaben los pueblos,
Que todos los pueblos te alaben.
Que Dios nos bendiga, que te teman
Hasta los confines del orbe.

La segunda lectura (Carta de San Pablo a los Gálatas, 4, 4-7) como en el Evangelio hace referencia a la Madre de Jesús, que supo escuchar la Palabra de Dios. Pablo afirma: El texto, en primer lugar, evoca la larga historia de las intervenciones de Dios en "el tiempo" de la humanidad. María es la mujer, colocada en el mismo centro del proyecto salvador de Dios.
"Cuando se cumplió el tiempo, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer..." (Ga 4,4) El cumplimiento del plazo fijado por Dios es señal de su soberanía absoluta. Nadie le ha fijado límites a su actuación, ni en el espacio ni en el tiempo. Los profetas hablaron de que un día nacería el Príncipe de la Paz, incluso dieron unas claves para conocer aproximadamente el momento en que se realizarían los planes salvíficos del Señor. Muchos hicieron cálculos para saber cuándo se cumplían las setenta semanas que anunció Daniel. Pero en definitiva el Señor vino cuando Él había dispuesto. Y vino de una forma sorprendente. Nació de una muchacha virgen, en el silencio de la medianoche, en la oscuridad de una cueva.

El evangelio (  Lucas  2, 16-21) describe a María como alguien que, con profunda actitud contemplativa, lee continuamente los acontecimientos para descubrir su sentido más profundo. El evangelista hace notar que la Virgen no había entendido todo desde el inicio y que solamente, poco a poco, con el transcurrir del tiempo y atenta a los hechos, va comprendiendo la lógica intrínseca de los acontecimientos y su sentido. María recuerda todo lo que ha acaecido en su vida de parte de Dios y va descubriendo los caminos del Señor y su voluntad poniendo en relación unos hechos con otros. Esta actitud profundamente contemplativa se realiza en “el corazón”, sede del discernimiento, del ejercicio intelectual, y sobre todo de la fe abierta a los designios de Dios. El texto concluye con la glorificación y la alabanza de los pastores que han podido experimentar lo que Dios les ha anunciado.
"...y le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de su concepción" (Lc 2,21) En la Biblia el nombre designa la misión que ese hombre ha de cumplir, Ese es el caso del  Señor al ser llamado Jesús, que significa Salvador, ese es el destino que Dios ha elegido para él.

Hoy  también las lecturas nos sitúan ante la realidad de la Iglesia ya que recordamos como la Madre de Dios, por ese SI al proyecto de Dios, hecho vida en Jesús, y Jesús nos sitúa en su seguimiento como miembros de la Iglesia. Hoy, ocho días después del nacimiento, el Niño es circuncidado, “y le pusieron por nombre Jesús”. Ese niño es su Hijo y todos nosotros también somos hijos en Él. Eso es lo que San Pablo nos recuerda en la segunda lectura. Jesús es el Hijo de Dios, María es la Madre de Dios, nosotros somos también hijos en el Hijo, hermanos unos de otros, hijos de un mismo Dios. Miembros del nuevo Pueblo de Dios, que es la Iglesia.
Comenzar un Nuevo  Año. En  este  Nuevo Año, nuestros propósitos están llamados a quedar enmarcados en una actitud de conversión. Hoy también pedimos la bendición de Dios sobre todos nosotros al comenzar el año 2015, para que nuestros propósitos no solo dependan de nuestras fuerzas, sino especialmente de la cercanía de Dios. Para que la intimidad con el Señor nos dé mayos fortaleza.
Esta conversión está materializada en actitudes concretas en nuestra vida cotidiana.
¿Qué debemos de dejar y que debemos de cuidar?.
-Dejemos atrás la página de la tristeza. Estamos llamados, contemplando el rostro de Jesús, a disfrutar de la vida. Un disfrute que será bueno y eterno si lo hacemos con la ayuda de nuestra fe. Dios ha venido como Señor de la alegría. Las pautas del papa están centradas a compartir la "alegría del Evangelio",
-Dejemos atrás la página del odio.  María Reina de la Paz,  nos recuerda que como cristianos hemos de ser hacedores de paz y no de odios.
-Dejemos atrás la página del rencor. Recordemos lo bueno y lo potenciemos. Olvidemos lo malo y entremos sin reservas en este Año Nuevo
-Dejemos atrás la página de la violencia. Que nuestras palabras sean más agradables; que nuestras actitudes sean más constructivas; que nuestra crítica sea más objetiva y menos interesada. Que el terrorismo sea pronto un punto negro, pero en nuestra memoria.
-Dejemos atrás la página de la duda. Un mundo sin fe se queda en nada. Fiémonos de  Dios. Creer y esperar sólo en el hombre, en el progreso, en la ciencia, no nos asegura nada ni facilita mucho las cosas.
-Dejemos atrás la página de la superficialidad. Seamos más profundos. Si Dios dejó el cielo por estar con el hombre, por hacerse hombre. ¿Cómo no vamos, en contraprestación, a dejar nuestros pequeños paraísos para conocerle más y mejor?
-Dejemos la página de la cobardía. Es hora de desprendernos de la concha de la vergüenza apostólica. Un cristiano que no da testimonio es como una chimenea que adorna una casa pero por la cual, al no salir nunca humo, denota que existe poco calor y escaso fuego en su interior.
-Dejemos atrás la página de nuestros defectos. No es suficiente ser conscientes de ellos; no nos podemos amparar en el “somos humanos y todos erramos”. Un nuevo año es una nueva oportunidad que Dios nos da para escribir de nuevo una historia de esperanza, de amor, de ilusión y de alegría con la pluma de nuestra fe.
-Dejemos atrás la página de la anti comunidad. Seamos más agradecidos. Reconozcamos, a los que nos rodean o trabajan con nosotros, los pequeños detalles que nos brindan cada día. Estamos llamados a vivir y compartir desde una realidad comunitaria. Iconos de la vida trinitaria, signos del amor trinitario de Dios: Padre, Hijo y Espíritu.

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