domingo, 21 de septiembre de 2014

Comentario a las lecturas del XXV DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO. Ciclo A.

Comentario a las lecturas del XXV DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO. Ciclo A

USTICIA DE DIOS (DEL AMOR)  y  LA JUSTICIA DEL MERCADO.
Caminos misericordiosos de Dios.
Muchas son  las sugerencias para nuestra vida cristiana de las lecturas de hoy.
El titulo que hemos elegido creo que es muy ilustrativo de nuestra relación con las cosas de Dios. y señala muy bien la relación que Dios quiere tener con nosotros.

En la primera lectura se nos invita a "Buscar al Señor" Descubrir los planes de Dios. ¿En qué se diferencian los planes divinos y los humanos? Los planes y caminos de Israel, a consecuencia de la grave situación en que se encuentra, son los de la duda, falta de fe, escasa confianza en sí mismos, en los otros. Porque la palabra divina es siempre eficaz, el Segundo Isaías urge a los suyos, mediante dos imperativos, a buscar al Señor; no ha muerto sino que se halla muy cerca de aquél que le busca. En el Antiguo Testamento "buscar al Señor" puede denotar una llamada cultica: acudir al santuario con sacrificios y oraciones, pero no se agota aquí su sentido. Ya desde los tiempos de Amós, la búsqueda del Señor no consiste en hacer numerosos sacrificios de vacas y de ovejas, ni en peregrinar a los grandes santuarios. Buscar al Señor es hacer caso de la palabra profética que Isaías está dirigiendo a su pueblo: a Dios se le puede encontrar en el desierto, ahora mismo..., sólo se exige la conversión y la escucha de su Palabra.
En este domingo  se inicia la lectura de cuatro pasajes de la Carta de San Pablo dirigida a los filipenses. Filipos era una ciudad importante y tenía también una numerosa Iglesia. Pablo escribe desde su prisión de, probablemente, Roma. La precariedad de su situación no le produce desesperanza, sino una gran alegría. Si muere sabe que se reunirá con Cristo, pero si no muere podrá encargarse de la cura espiritual de quienes él mismo ha llevado al conocimiento del Evangelio de Jesús. "Me encuentro –dice San Pablo—en ese dilema: por un lado, deseo partir para estar con Cristo, que es con mucho lo mejor; pero, por otro, quedarme en esta vida veo que es más necesario para vosotros". Pero a l final va a declarar que dicha alternativa tiene menos importancia que la necesaria vida digna que deben llevar los fieles de Filipo. Pablo acepta los planes de Dios y aunque su inteligencia analiza bien las opciones que tiene, deja en manos del Señor lo que tenga que ocurrir. Y esa confianza en el Señor toma mayor relevancia si consideramos que San Pablo vive la incertidumbre personal que produce el hecho de estar encarcelado.
El plan que Dios tiene para nosotros es trabajar en su  "viña".
El evangelio nos habla de este plan y camino de Dios para cada ser humano. La parábola evangélica es especialmente útil para los tiempos actuales. Hay muchos creyentes  que se creen con todos los derechos habidos y por haber. Buscan un premio permanente a su fidelidad y pretenden ser los primeros. La verdad es que habría que tener en cuenta los méritos de toda una vida dedicada al seguimiento de Cristo. Y hay hermanos verdaderamente ejemplares en ese camino. Pero son ellos precisamente los que también han de ejercer la máxima humildad y ponerse en el último lugar de la lista de retribuciones. No es fácil desprenderse de una cierta complacencia ante la satisfacción del deber cumplido. Y, sin embargo, no es lo que nos pide Cristo. Guarda, sin duda, relación el evangelio de hoy con la doctrina de la conversión de los pecadores y con la Parábola del Padre Miseriordioso. Aun convertidos en el mismo momento tendrán la misma paga que los fieles de "toda la vida".  La Misericordia del Señor les llevara a la gracia de Jesucristo , a la salvación y sanación y a a la vida eterna. Y, en este caso lo que dice Jesús respecto a las retribuciones es perfectamente aplicable. Va a dar a sus hijos fieles de siempre lo que les prometió, si restarles ni un céntimo, ni un gramo: la salvación. La única receta posible para no caer en pecados de superioridad respecto a los recién llegados a la gracia está en la última frase: "Así, los últimos serán los primeros y los primeros los últimos". Muchas veces, demasiadas veces nosotros no vivimos esta lógica de Dios.
 Pedimos que se nos reconozcan nuestros méritos, que se hagan santos a personas de nuestra cuerda. Claro que esto lo hacemos intentando  maquillar nuestros propósitos e intenciones intimas. Repetimos palabras suaves, incluso "palabras bíblicas". hacemos elocuentes discursos...
 ! Pero Dios sabe la verdad, toda nuestra verdad¡.

Asi nos lo presenta el SALMO 138, I-II
Dios está en todas partes y lo ve todo
1Señor, tú me sondeas y me conoces;
2me conoces cuando me siento o me levanto,
de lejos penetras mis pensamientos;
3distingues mi camino y mi descanso,
todas mis sendas te son familiares.
4No ha llegado la palabra a mi lengua,
y ya, Señor, te la sabes toda.
5Me estrechas detrás y delante,
me cubres con tu palma.
6Tanto saber me sobrepasa,
es sublime, y no lo abarco.
7¿Adónde iré lejos de tu aliento,
adónde escaparé de tu mirada?
8Si escalo el cielo, allí estás tú;
si me acuesto en el abismo, allí te encuentro;
9si vuelo hasta el margen de la aurora,
si emigro hasta el confín del mar,
10allí me alcanzará tu izquierda,
me agarrará tu derecha.
11Si digo: «Que al menos la tiniebla me encubra,
que la luz se haga noche en torno a mí»,
12ni la tiniebla es oscura para ti,
la noche es clara como el día.


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